viernes, 3 de mayo de 2013

"Rumor has it" Capítulo II.


Esto tiene que ser una broma. Dije para mis adentros, al ver el montón de ropa esparcida sobre la cama de Jessica, ella estaba sentada sobre su escritorio, orgullosa de su "creación", me había llevado casi a rastras con ella a la peluquería para darle forma a mi cabello, luego paso alrededor de 3 horas, recorriendo tienda por tienda, pero no sin salir de cada una de ellas con ropa, que me obligaba a probarme. Debo admitir que fue un poco divertido, pero no estaba segura de esto.

-Por favor Nhoa, te verás hermosa cuando salgas de esta habitación. Ahora ponte esto-me lanzó unos shorts bastante cortos y ajustados, una camisa un poco holgada pero bonita. Supongo que me quedaría con mis zapatillas, porque no me dijo nada sobre ellas. Obedecí y luego deje que me maquillara un poco, no tenía muchas ganas de discutir, cuando acabo sonrió con suficiencia con esa sonrisa tan hermosa como la de su hermano. Me paré junto a ella, frente al espejo. Tuve que mirar detenidamente para darme cuenta de que ese si era mi reflejo, era un cambio bastante radical, sobre todo para una estúpida apuesta de una semana. Claro, no me veía mejor que la hermosa hermana de mi amigo. Jessica, era alta al igual que su hermano y disfrutaba de su esbelto cuerpo y piernas largas, cabello rubio, que llegaba hasta su cadera, sin duda. Su pequeña nariz y sonrisa estaban en perfecto balance en su rostro. Y el mismo mar invadía sus ojos, sin duda, era hermosa y no podía negar que ella y Chris eran muy parecidos, excepto por el cabello.

-Wow. Esto es...increíble Jess, gracias-dije apenada, no podía evitar sentirme ridícula en esa ropa. Estaba acostumbrada a usar ropa un par de tallas más grandes de la que en realidad necesito.

-Te ves muy hermosa Nhoa, espera a que Chris te vea-dijo con una gran sonrisa en su rostro, no quería que Chris me viera así, pero no quería que toda su emociñon fuera evaporada por mis comentarios de mal gusto.

Desapareció y me dejó sola en su habitación, escuche un par de gritos y risas en el pasillo, era hora. Chris fue el primero en aparecer con su peculiar sonrisa matadora, tome aire nerviosamente, aguantando la respiración, esperando su reacción. Por su expresión supe que estaba muy impresionado, sus ojos estudiaron mis cuerpo de pies a cabezas y se acercó a mí, observando mis ojos, como si así pudiera comprobar que en realidad se trataba de mí. Luego una sonrisa se expandió sobre sus labios, de esas que pareciera que destellara algún brillo.

-Nhoa...te ves...Wow, es...-parecía no poder dejar de sonreír-te ves hermosa-dijo aún más cerca de mí, en realidad, a una distancia un poco alarmante. No pude evitar ruborizarme, y bajar la mirada, suprimiendo una sonrisa mientras mordía mi labio. Chris posó su dedo bajo mi barbilla y me indicó que lo mirara de esta forma, luego frunció el ceño-No hagas eso-murmuró de una forma, que sólo yo pude escucharlo. Enseguida solté mi labio inferior, para luego fruncir el ceño. ¿Desde cuando era una problema que yo hiciera eso?
Suspire y me aleje de él, recordando que Jessica también se encontraba en la habitación, o eso creía yo, cuando mire detrás de mi amigo, no había nadie, sólo él y yo.

Era hora de irme a casa, comencé a recoger mis cosas y devolverlas a sus bolsas, mentalizando la satisfacción que sentiría mi padre al verme, y su esposa también.

-Nhoa...-me giré para ver a Chris, que estaba cruzado de brazos al otro lado de la habitación-yo...confiaba en que te verías bien, pero...Dios, estoy tent-mordió su labio y luego suspiro-...olvídalo. Te ves hermosa. ¿quieres quedarte a cenar?-preguntó con una media sonrisa. Negué con la cabeza, se estaba haciendo un poco tarde-¿Puedo acompañarte a casa?-con la seguridad que hablo tuve que plantearme en la cabeza si estaba preguntándome o lo estaba imponiendo.

-Esta bien Chris, sólo son un par de cuadras-comencé a tomar las bolsas y me las arrancó de las manos.

-No seas tonta, vamos, se hace tarde-dijo mientras caminaba decidido. Lo seguí, estaba demasiado cansada para cuestionar a alguien. Escuché las voces que provenían de la cocina, mientras bajamos las escaleras, esta casa era tan perfecta para mi, prácticamente pase todos mis veranos aquí.

-¡Christian McGiven! ¿Qué demonios hacías allí arriba con esta chica?-gritó la madre de Chris, esa protectora mujer. Por su tono de voz, podía saber que estaba molesta. Giré para explicarle que no era lo que ella creía, después de todo, existía la confianza-Oh, Dios mío, Nhoa, no sabía que se trataba de ti. Lo siento tanto cariño- antes de que me diera cuenta sus brazos, rodeaban mis hombros, me relajé, ella era una de las pocas personas a las que permitía que me abrazaran sin protestar-Te ves hermosa así-murmuró en mi oído, sentí el calor subir a mis mejillas y una pequeña risita tonta escapar de mi garganta.

-Lamento eso, Sra McGiven. Fue un placer verla, pero debo irme-dije aún ruborizada.

-Oh, tranquila cariño, discúlpame a mi. Pero la próxima vez debes venir a cenar-dijo antes de envolverme en otro de sus calurosos abrazos, sonreí y luego asentí.

El camino hasta mi casa fue silencioso, pero un silencio incómodo, ese de los que parecen eternos. Seguramente me veía ridícula, y sólo me decían ese tipo de cosas para hacerme sentir bien. Maldita sea, ¿desde cuando era tan insegura? Gruñí al ver las luces de la cocina de mi casa encendida, tenía la esperanza de encontrar mi casa vacía, así no tendría que dar explicaciones o algo parecido.

Avancé un poco más rápido, consciente de lo que se avecinaba, intenté hacer el menor ruido posible cuando abrí la puerta, tiré de la manga de la camiseta de Chris para que me siguiera escaleras arriba. Llegue a mi habitación y me lancé exhausta sobre la cama, aún sin poder asimilar mi cambio de apariencia, mañana sí que iba a hacer un chisme, ya me lo imaginaba. "Oh, miren a la chica nueva...esperen, no es nueva, es Nhoa" "Nhoa se ve ridícula". Nhoa esto, Nhoa aquello. Si no fuera por el gran brazo de Chris, que siempre me detenian cuando intentaba golpear a alguien, más d ela mitad de las chicas de la escuela tuvieran sus rostros con un recuerdo de mi parte. Observé mi armario, lleno de camisetas de basketball, fútboll, soccer y hasta baseball, pantalones de tallas superiores y la colección de gorras en mi pared. Vaya, no había duda de que Jessica había evitado las tiendas que tenían departamentos de hombres, hoy no vi ni una. Vi las bolsas que Chris había dejado sobre el suelo, junto a la puerta. Él me observaba como si dudara en decirme algo, ¿qué demonios le pasaba a mi mejor amigo?. Decidí ignorarlo y acaricié las puntas de mi cabello, se sentía tan bien cuando estaba así, suelto y libre, nunca me había detenido a notarlo, claro que llevando una cola de caballo y una gorra no ayudaba demasiado.

Poco después sentí como la cama cedía bajo el peso de Chris, recostándose a mi lado, gire mi cabeza, sólo para darme cuenta de que me estaba mirando. Amaba esa sensación, cuando mi amigo me miraba me sentía bien, era casi hechizante ver a través de ellos, me calmaba a mí misma. No era consciente de cuanto tiempo había estado así, por lo que baje la mirada para luego suspirar, este día había sido demasiado extraño.

-Hey, si te siguen molestando no dudes en...-lo miré de mala manera. Odiaba profundamente que me defendieran-Esta bien, lo siento...-su mirada cayo al suelo y el luego se levantó-Debo irme, es tarde. Pasaré por ti para irnos juntos-se acercó a mi y pareció dudar, luego nos despedimos como de costumbre, con nuestro "saludo". Apenas salió de la habitación, pase el cerrojo y me desvestí, necesitaba dormir con urgencia, estaba agotada, ¿quién diría que sería tan agotador hacer ese tipo de cosas de chicas?. Me deslicé bajo mi edredón y cerré mis ojos, dejándome llevar al mundo de Morfeo.


Escrita por: Albany Herrera.

jueves, 2 de mayo de 2013

Sing me to sleep, de Angela Morrison.



Sinopsis: 

La Transformación
Beth siempre ha sido “La Bestia” - así es como todos la llaman en la escuela debido a su incómoda estatura, cicatrices faciales, y gruesas gafas. El único amigo de Beth es el intelectual de cabello dorado Scott. Eso es, hasta que ella es elegida para ser la solista soprano de su coro, y recibe una renovación que cambiará su vida para siempre.

El Romance
Cuando el coro de Beth viaja a Suiza, ella conoce a Derek: pálido, introspectivo, totalmente de ensueño. La pasión desenfrenada de Derek –por la música, y por Beth– la deja sin aire. ¿Porque ante los ojos de Derek? Ella no es La Bestia, es La Bella.

La elección Imposible
Cuando Beth vuelve a casa, Scott, su mejor amigo en el mundo, le hace una confesión que la deja destrozada. ¿Debería permanecer fiel al dulce, estable Scott o seguir las peligrosas e intensas nuevas sensaciones que tiene por Derek?

El Desconsuelo
Cuanto más Beth se acerca a Derek, más lejano parece él. Entonces Beth descubre que Derek ha estado escondiéndole un oscuro secreto... uno que podría destruir todo.

"Miles Away" -Novela.

Gabby Nicolini tenía todo lo que siempre quiso; una fantástica vida en la ciudad de Washington D.C, asistía al Instituto Pacific Vista, era capitana del equipo de Hockey (ganador invicto de todas las competencias) y su novio, Blake, era el mariscal de campo. La vida de Gabby dará un giro significativo cuando su padre le dé la noticia de que deben mudarse a Nashville, Tennessee porque han perdido casi todo su dinero.

No solo se ve frustrada ante el anuncio y la impotencia de no poder quedarse en la ciudad que tanto ama y anhela, si no que también debe adaptarse a las diversas costumbres de un pequeño pueblo rural, olvidarse de su antigua vida y empezar desde cero.

Pero no todo es tan fácil como suena, a Gabby le cuesta relacionarse con nuevas personas, personas que no piensan igual que ella, personas a las cuales apenas conoce. Aunque, al toparse con Logan Palmer, algo cambió.

Los Palmer eran la familia más conocida del pueblo ya que los padres de Logan eran dueños del mercado central y él era su único hijo. Su padre, un aficionado y fanático de los Estados Unidos, tiene planeado el futuro de su hijo.

¿Interferirá esto en el nuevo lazo que Gabby formará con Logan? ¿Lograran las dos familias congeniar a la perfección como ellos dos lograron hacerlo? Eso está por verse...



Escrita por: Carla Samojeden.

"ROUGE" -Novela.

ROUGE.
Nunca dejé de amarte, incluso cuando te odié.

— Eres un idiota. 
— ¿Por eso me odias? ¿Porque soy un idiota?
— No.
— Entonces no entiendo porqué...
— ¿Quieres saber porqué?
— Si, por favor, dímelo de una vez.
— Porque... te amo.
— ¿Me amas?
— Si, maldito estúpido.



Escrita por: Keila Avila.

miércoles, 1 de mayo de 2013

You Wish, de Mandy Hubbard.

Sinopsis:

¡Los dulces dieciséis de Kayla McHenry son una mierda! Su padre se ha ido, sus notas han bajado, y su mejor amiga está saliendo con el chico al que Kayla ha amado en secreto durante años. Al soplar las velas, Kayla piensa: Me gustaría que mis deseos de cumpleaños en realidad se hicieran realidad. Porque los malditos nunca lo hacen.

Kayla se despierta al día siguiente, con un My little Pony de tamaño natural, y de color rosa brillante fuera de su ventana. Luego, un año de suministro de chicles llega. Un chico llamado Ken, con un parecido inquietante con la muñeca del mismo nombre, la acecha. A medida que los fantasmas de los deseos pasados de Kayla aparecen, la llevan en un viaje salvaje... pero DEBEN DETENERSE. Porque, ¿cuándo tenía quince años? Deseó que Ben Mackenzie la besara. Y Ben es el novio de su mejor amiga.

Trust me, de Rachel Hawthorne.

Sinopsis:
Jess tenía un increibe verano todo alineado. Ella finalmente tiene la edad suficiente para ser consejero, junto con todos sus amigos, en el campamento de verano. Ahora, ella acaba de descubrir que su pareja para la semana de entrenamiento es Sean, su némesis. Cada vez que ella piensa que él es agradable, él hace algo drástico para que ella cambie su opinión sobre él. Este verano, ella no quiere dejarse confiar en él, no importa lo lindo que él se comporte.


Con todo los otros consejeros emparejados, Jess y Sean deben encontrar la manera de trabajar juntos. Cuando el grupo se adentra en el bosque a dar un paseo de confianza, cada pareja tiene que hacer su camino de regreso al campamento por si solos, con uno de los compañeros con los ojos vendados. ¿Llegarán a salir del bosque como amigos o enemigos?


"Rumor has it" -Capítulo I.

Me estudié una vez en el gran espejo frente a mí, la luz iluminaba mi oscuro cabello que caía en picada sobre mis hombros y terminaba un poco más bajo que mi cintura, dándole diferentes tonalidades rojizas y cafés. Lo até en una cola de caballo improvisada y me pusé una gorra, como de costumbre.
-¡Nhoaaa, Chris está aquí!-escuché como mi padre gritaba, probablemente desde el umbral de la puerta. Bajé corriendo las escaleras y me encontré con mi amigo, al lado de mi padre, seguramente hablando del partido de futbol del viernes.
-¿Qué hay? No he desayunado, adelantate y luego te alcanzo-le dije y pase por su lado, notando la mirada de mi padre sobre mí, todavía con la esperanza de que yo me comportara un poco más como...niña.
Entré a la cocina, sólo para encontrarme con la petulante esposa de mi padre.
-Bueno días chica ruda ¿cereal ó avena?-sus labios se curvaron en un asqueroso intento de sonrisa hipócrita. 
-Cereal-me limité a decir y en menos de 5 minutos ya había devorado mi desayuno. Estar el menor tiempo posible con esta mujer era una de mis prioridades. Salí disparada por la puerta trasera, no quería tener que cruzarme con mi padre, e inventarle una excusa de por qué iba tan rápido. 
Comencé a caminar y pensar, otra vez, en mi apariencia. ¿De verdad parecía un chico con cabello largo? No es que antes me hubiera importado mucho eso, pero, tengo 16 años y soy una chica, no un chico.
-Nhoaaa-escuché como gritaban mi nombre, giré sobre mis talones y observe como mi mejor amigo trotaba hacía mí. Chris, alto y de hombros anchos, bastante musculoso para su edad y, según las deemás chicas de la escuela, perfecto. O por lo menos lo suficiente para que más de la mitad suspire por él. Llego a mi lado y me sonrió con sus perfectos dientes blancos.-Hola br...digo, sis.-Mierda, el también no. 
Supongo que mi expresión tuvo que haberlo afectado, porque enseguido una mueca sustituyo la sonrisa de sus labios.-No quise decir eso Nhoa, es sólo que a veces...eres tan...-pensó por un minuto y se quedó callado. 
-Cállate- murmuré irritada. ¿Tan fea era? Maldije por lo bajo y seguí caminando, con él a mi lado. 
-¿Una carrera hasta la escuela?-preguntó animado, ¿Tenía que ser tan encantador cuando hablaba? 
-Me parece bien-dije y luego comencé a correr. Sabía que no le ganaría, en un par de zancadas ya estaría a mi lado y luego tomaría ventaja, pero que mas daba.
-Que tramposa-dijo entre jadeos, al llegar a las altas puertas de la escuela. Sonreí y golpeé su brazo derecho amistosamente.
-¿Vas a llorar, niñita?- bromeé, para luego escuchar su risa, melodiosa y fuerte. ¿Qué demonios, había algo en lo que no fuera bueno mi mejor amigo? 
-Debo ir a clases, ¿te veo en el almuerzo?-preguntó, asentí y avance entre el montón de personas, en busca de mi próxima clase.



Supongo que debí esperar a los chicos, pero estaba cansada, por lo que me vine por mi cuenta. Una mala opción, teniendo en cuenta en los pensamientos negativos que últimamente rondaban por mi mente, siendo consciente de lo que las personas comenzaban a especular, ¿de verdad, tendría que cambiar mi forma de ser? Era eso o seguir sintiendome un poco mal por los constantes comentarios, que eran peores que la idea de cambiar. 
-Si me pagaran por cada vez que me dejas atrás, sería millonario-sonreí al escuchar la voz de Chris, y ver la expresión de las chicas que iban frente a mi. 
-Si a mi me pagaran por cada vez que una chica te mira de esa forma-señale a las chicas de enfrente-, duplicaría esa fortuna.
Estalló en carcajadas y puso su brazo sobre mi hombros, amistosamente. No me gustaba que hiciera eso, pero me parecía un poco de mal gusto arruinar el momento con mis estupideces. Seguimos caminando hasta llegar a la cancha de basketball frente a su casa. Sonreí, era hora de una revancha. 
-Oye...sé lo que esta pasando, lo que dicen y que eso te tiene muy pensativa ultimamente-¿Qué? ¿tan grande era el chisme? Miré el suelo apenada, lo último que quería es que se diera cuenta de que me afectaba, porque hasta yo empezaba a creer eso de mí misma.- Eres perfecta así Ainhoa, no tienes que cambiar por nadie. Eres mi mejor amiga y si tengo que golpear a alguien porque te molesta, lo haré. 
-No necesito que me defienda nadie, mucho menos tú-escupí las palabras con más rencor del que quería, no era su culpa-. Gracias, pero estoy bien bro-eso fue un "Lo siento mucho" en mi idioma, supongo que lo entendió porque asintió.
-¿Qué te parece una apuesta, Nhoa?-sus labios se curvaron en una sonrisa retadora. Sabía muy bien como cambiar el tema. Como si no supiera que odiaba ser retada, qué demonios necesitaba.
-Habla de una vez, McGiven.-espete, claramente aceptando el reto.
-Una semana, comportandote como mi hermana, ya sabes, de que hablo. El que gane 2 de 3- Claro que sabía, dejar de comportarme como un chico, porque eso era lo que hacía o lo que todos decían.
-¿También debo vestirme como ella?-pregunté dudosa.
-¿Es miedo lo que escucho en tu voz, Nhoa?-enarco una ceja, y un brillo juguetón se distinguió entre sus azules ojos.
-Te encantaría. Pero si yo gano, quiero que...-lo pensé detenidamente- no vuelvas a pedirme algo parecido y olvidemos el tema. 
Dudo por un segundo, sin quitar sus ojos de los mios, luego asintió lentamente, como si se fuera a lamentar luego. Estreché su mano, haciendo valida la apuesta. Luego arranqué el balón de sus manos, decidida a ganar, podía hacerlo, incluso alardeaba de mi buena puntería y rapidez.
Chris se plantó frente a mí y arranco la pelota de mis manos con tanta facilidad, que quede paralizada, por un momento, en menos de un segundo ya la había encestado y me sonreía con suficiencia. Corrí lo más rápido que pude y tome el balón, giré, apunte, salte y lancé el balón, encesto. Ni siquiera lo miré, estaba decidida a ganar esta apuesta, corrí y tome nuevamente el balón, repitiendo el proceso, pero el balón sólo reboto contra la canasta y aterrizó en las manos de Chris, que simplemente dió un brinquito y encesto el balón.
Mierda.
Suspiré resignada, había perdido la apuesta. Caminé hasta las gradas, estaba sudada y tenía mucho calor. Chris se acercó a mí y se sacó su camisa, claramente, también estaba acalorado. Se sentó y no pude evitar ver su bien trabajado abdomen contraerse. Me sentí frustrada, ¿por qué el si podia quitarse su camisa y yo no? No es que estuviera haciendo un berrinche por tener senos, pero maldición, era muy frustrante que un hombre pudiera hacer eso libremente y yo no. 
-Mañana puedes ir de compras con Jessica-dijo muy confiado, con una sonrisa de suficiencia en su rostro, quería borrarla con mi puño en su boca.
Suspire y asentí, una apuesta era una apuesta.


Escrita por: Albany Herrera.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...