viernes, 21 de junio de 2013

Carta 3.

TumblrFue como en los viejos tiempos, pero mas tímido. Había cierta incertidumbre, cierto titubeo, algo que solo nosotros lograríamos percibir. Si era cierto que los dos nos extrañabamos, también era cierto que no sabíamos que esperar de este encuentro. Había un secreto oculto en sus ojos, pidiéndome a gritos que lo descubriera. Quería pensar que el sentía lo mismo que yo, quería aferrarme a esa idea tanto, que mi corazón había empezado a doler.

Escrito por: Susej Luque.

Sorteos Internacionales en los que participo.


Gana el Reloj-Colgante Snitch. Un sorteo perfecto, para los fans de Harry Potter. Acaba el 08/07/13. A mi me emociono muchísimo. Y lo mejor del caso es que es internacional. ¿Se apuntan? Por AQUÍ pueden ver más información. ¡Les deseo suerte a los que decidan participar! 




Un concurso que también me llamo muchísimo la atención fue este: Sortean un libro a elección de hasta $100 de tematika.com. ¿Que esperas para apuntarte? Termina el 18 de Julio. Más información AQUÍ. 

"Rumor has it..." Capítulo XII.

Las horas pasaban lentas y parecían ser un castigo. Tomé un sorbo de mi Coca-cola y volví a dejarla sobre la mesa, a un lado de la comida que apenas y había tocado. Suspiré. Y volví la vista a mi reloj. 5:47 p.m. Aún no tenía claro que iba a hacer con Chris, teniendo en cuenta que no había logrado sacar de mi mente su hermosa mirada y mucho menos sus suaves labios. Mierda. ¿Qué había significado eso? Debería sentirme feliz, pero tenía un nudo en el estómago que parecía hacerse cada vez más fuerte. Levanté la cabeza al escuchar la campanita que colgaba sobre la puerta, de la cafetería en la que me encontraba. Una mata de pelo negro apareció, y un rostro anguloso que yo conocía. Daniel. Bajé la cara, esperando no ser vista. Un par de piernas aparecieron y se detuvieron frente a mí. Resoplé, sabiendo de quién se trataba.

-¿Estas sola ó tu perro guardian está cerca?-Preguntó con una sonrisa. Fruncí el ceño, un poco ofendida. 

-Si, estoy sola y espero terminar mi comida. Sola-Remarqué la última palabra, esperando que me entendiera. Aún seguía molesta por la pelea entre él y Chris. Aunque fue Christian el principal culpable, Daniel era demasiado molesto. 

-Y yo pensaba que era tu amigo-hizo una mueca y se sentó en la silla vacía, frente a mí. Desvié la mirada y le dí un mordisco a mi hamburguesa, en un intento de distracción-No me ignores, preciosa. Vengo a pedirte un favor. 

Me removí en mi asiento incómoda, tenía que ayudarlo. Estaba casi en deuda con él.

-Te escucho-dije insegura. ¿Qué demonios necesitaba de mí?

-Era una broma. No necesito nada de ti, por ahora-una sonrisa maliciosa surgió en su rostro. Idiota. Su mirada estaba cargada de soberbía, cómo era siquiera posible eso. Negué con la cabeza y observé hacía fuera, por la ventana. Estaba comenzando a oscurecer...

-Debería irme, se hace tarde-dije con una pequeña sonrisa, por pura cortesía. 

-Vamos. Yo te llevo-Dijo muy seguro. Intenté protestar, pero Daniel me tomó de la muñeca y me guió fuera del establecimiento. Su moto estaba aparcada a un lado de la calle. Sonrió y subió en ella, luego me hizó una seña para que lo siguiera. 



Mi cabeza zumbaba, junto con mis pensamientos. Distantes. Deliberé si debía darle tanta importancia a lo que había ocurrido ultimamente. ¿Por qué yo debía estar tan afectada, cuando el ni siquiera se había molestado en llamarme o algo? Quizá sólo debería fingir que no había ocurrido nada. Pero las emociones no me dejaban. Aferrada a ese beso, cerré mis ojos. Era una noche fría, por lo que me encontraba envuelta en una cobija bastante gruesa. Observé el cielo oscuro, a través de la ventana. La luna nueva estaba presente. Por lo que el cielo se encontraba oscuro y no se veía ni una sola estrella. Una pregunta insesante rondaba en mi mente. ¿Le gustaría yo a Chris po mi cambio ó desde antes? Una parte de mí, no quería saber la respuesta, porque creo que imaginaba la respuesta. No quería que la noche acabará, saber que tendría que fingir que nada ocurría, que no me afectaba y lo que es peor, darme cuenta de que a él no le importaba, en absoluto. Eso era duro. 


Corrí escaleras abajo, después de ver la camioneta estacionada frente a mi casa. Estaba ansiosa. Supuestamente iba a ser un día normal, pero me había esmerado más al arreglarme, incluso había intentado maquillarme un poco. La sonrisa de Christian, al verme, fue la misma de todos los días. Abrió la puerta desde su lugar y en cuanto pudo me dió un beso en la mejilla. Un pequeño nudo en mi estómago, muestra de mi decepción. Casi moría por sentir esos dulces sobre los míos, otra vez. Sonreí, mientras fingía escucharlo. Me estaba contando alguna cosa del equipo de soccer que lo entusiasmaba, pero mi menta vagaba lejos de ese lugar, cerca de la noche en la que me besó. 

-Fue asombroso, Nhoa. ¿Lo viste? -su agarre en mi brazo, me sacó de mis pensamientos. No sabía de que me estaba hablando, así que me limité a sonreír y asentir-Niña tonta, sabía que no me estabas escuchando-Jodeeeeer, ¿qué tan tonta podría ser?-¿Se puede saber en qué piensas?

Lo miré furiosa, sin poder evitarlo. ¿Cómo podía preguntarlo? ¿Qué clase de idiota era? Ignoralo, Aihnoa.

-No seas chismoso-espeté orgullosa. Me bajé de la camioneta justo después de que se detuvo y comencé a caminar hacía la escuela. Sonreí orgullosa de mí. 

-Maleducada. No te despides, al menos, dame un beso-Las manos de Chris atraparon mi cintura y me detuvieron. Se acercó mucho a mí, mientras paseaba su lengua por su labio inferior. Sabía que no iba a olvidarlo. No esperó que contestará y depositó un corto y dulce beso en mi mejilla. ¿Qué? Demonioooooos. Me quedé plantada, observando como caminaba, despreocupado, hacía el edificio. 


Me deslicé en el último asiento. Podría dormir un rato, sin que el profesor se diera cuenta. Historia contempóranea, no era exactamente mi clase favorita, a la hora de elegir. En unos 10 minutos ya el salón estaba repleto, y había suficiente desorden como para que el profesor no reparara en donde me encontraba. Me recosté sobre mi bolso y cerré mis ojos, esperando recuperar un poco del sueño perdido. 

-Ainhoa-escuché una voz vagamente familiar, decidí ignorarla, pero luego me dió un pequeño codazo. 

-¿Qué?-espeté irritada. Había una chica pelirroja a mi lado, me parecía familiar. Claro, Victoria ó Valery, algo así-Oh, lo siento-murmuré apenada.

-No hay problema-me sonrió. Pude ver como había ordenado sus cosas, a mi lado. Me encongí de hombros. No estaba acostumbrada a otra compañía que no fueran mis 3 amigos-¿Esperabas a alguien más?-Negué con la cabeza, ella sonrió para luego asentir. 

-¿Sigues con Thomas?-pregunté, no me importaba mucho, pero era mejor conversar con ella que escuchar al viejo. 

-Sí-dijo, para luego sonrojarse. Me caía bien, por una vez, el grandulón, había escogido bien-¿Tú y Chris, están juntos?-la pregunta me hizo sobresaltarme-Oh, tú y él no...-negué con la cabeza. Amigos, nada más-Lo siento, es sólo que ese día los ví tan...-dudó por un momento-creo que confundí todo, lo siento mucho-dijo apenada.

-No importa-murmuré y volví la vista al frente, a pesar de que mi mente estaba lejos de allí. Cerré mis ojos, recordando sus manos fijas en mi cadera, mientras me acercaba a él. A pesar de que la luz era escasa, podía ver el brillo seductor de su mirada. Esa noche había sido muy buena. 

Me detuve a pensarlo. Si tan sólo me atreviera a preguntarle qué había significado ese beso para él, pero la verdad tenía miedo de escuchar algo diferente a lo que tenía mentalizado. No podía sacar de mi mente la perfecta curva de sus labios y la forma en que sus ojos se habían oscurecido cuando separó sus labios de los míos. Ese era un recuerdo por el que me sentía atormentada, sólo servía para aumentar mi ansiedad. No podía pasarme esto, no ahora. Una cabellera negra, llamó mi atención. Estaba allí, asomado por la ventanilla de la puerta, ahora cerrada. Buscando algo con la mirada. Sus ojos se posaron en mí, y me hizó una seña para que saliera. ¿Qué demonios? Daniel Rizotti, buscándome. Esto si que sería un chisme perfecto. Levanté la mano. El profesor me observó molesto. 

-¿Puedo ir al baño?-pregunté, mientras batía mis pestañas. Un pequeño truco, que me había enseñado Jessica. 

-Que sea rápido-Rodó los ojos y me entregó un pase. Le dediqué una sonrisa, y salí rapidamente. 

Se encontraba recostado contra la pared, observando aburrido el suelo. Al verme sonrió y se acercó a mí, con su andar despreocupado. 

-Tú y esas hermosas piernas, me tientan-me susurró, abrí mis ojos y sentí mis mejillas encenderse.

-¿Qué quieres, Daniel?-lo aparté de un empujón. Un brillo malicioso apareció en su mirada y no abandonó la sonrisa.

-Vengo a cobrar mi favor-dijo, mientras sujetaba mis caderas fuertemente y me acorralaba, entre él y la pared. 

-¿Qué crees que soy? ¿Tu puta?-espeté antes de abofetearlo, logrando así alejarlo. Se tocó la mejilla, justo donde lo había golpeado y me fulminó con la mirada. 

-Cuida esa boquita, niña-me amenazó. ¿Cómo podría ser tan idiota? Joder, debería alejarme de él. Tenía ya bastantes problemas, como para preocuparme por uno más. Miró por encima de mi hombro y su mirada se nubló, malhumorada. Sólo una persona conseguiría eso con tanta rápidez. Chris. 

Me giré, temerosa, y rogando que no hicieron un espectáculo en medio del pasillo. Chris tomó mi mano y la entrelazo, con la suya. Me sonrió y luego lanzó una mirada llena de odio a Daniel, que parecía estar a punto de golpearlo. ¿Un concurso de meadas? Joder, ambos me sacaban de quicio. Christian, se mostraba posesivo conmigo, como si fueramos algo más que amigos. Y Daniel, joder, él era molesto a toda hora, hiciese lo que hiciese. 

-Ya hablaremos luego, vete-le dije a Daniel, sonrió triunfante. Mierda, ahora tendría que calarme el humor de perro de chris. En cuanto Daniel desapareció de la vista, se giró hacía mí, dejando caer su mano de la mía. Su mirada herida no se apartaba de la mía. Here we go...-Habla de una vez...

-Esas jugando con fuego, Ainhoa. Él no te conviene y tú, muy bien, lo sabes-Me gritó. ¿Tenía que hacer un escándalo siempre? 

-¿Y quién me conviene, él que me besa y luego finge que no ha ocurrido nada?-Su cara de descompusó en seguida, al igual que mis ganas de hacerlo molestar. Odiaba ver como se apagaban de esa forma ese par de ojos azules.

-Haz lo que te de la gana, me estoy hartando de todo esto-escupió las palabras, antes de irse molesto. ¿En qué momento me había equivocado tanto? Ahora si, podía despedirme de cualquier oportunidad que pude haber tenido. Me devolví a mi clase, y me senté en silencio. Valery, al ver mi expresión de hombros y me dedicó una media sonrisa. La ignoré, y comencé a garabatear cosas en la página de mi cuaderno.



Entré a mi habitación, hecha una furia. Comencé a golpear mi armario, hasta que un hilo de sangre descendió de mis nudillos. Mierda. No me dolía tanto, pero mañana seguro que sí. Más era el daño en mi mano, que lo que le había pasado a la puerta del armario. Resoplé, quería morirme. Chris, estaba muy molesto conmigo, y yo no estaba mucho más feliz con él. Me sentía utilizada, cada vez que aparecía Daniel, él llegaba y aparentaba cosas que no eran, sin explicación. Luego me besaba, y fingía que no había ocurrido nada, jugando conmigo. Luego, estaba ese estúpido favor que le debía al idiota de Daniel Rizotti, podría jurar que ese chico iba a ser un dolor de cabeza. ¿Qué estaba pensando cuando subí a su moto? Ah, sí. No estaba pensando. Siempre impulsiva. Volví a sentir la adrenalina correr por mi venas y le propiné otro golpe al maldito armario, con mayor fuerza de la que hubiera deseado. Grité, a causa del dolor, más sangre corrió por mi mano herida. Maldije una y otra vez y corrí al cuarto de baño, abriendo el grifo y dejando correr el agua caliente sobre mi mano. Gemí. Dolía mucho. Mordí mi labio fuerte, evitando que lágrimas se escaparan de mis ojos. Algo me decía que iba a tardar en sanar. Observé el agua rojiza que estaba estancada en el lavamanos. Tomé una de las toallas y la envolví sobre mi mano. Qué día. Me devolví a mi habitación y me lancé sobre la cama, dispuesta a ver si conciliaba con el sueño. 

miércoles, 19 de junio de 2013

"Miles Away" Capítulo 9.

Quizás había sido una idea algo fuera de lugar o quizás había tomado la decisión correcta, pero en esos momentos Logan no estaba seguro de que era realmente lo que debería haber hecho; solo estaba seguro de una cosa, de que no se arrepentía de haberse levantado al alba aquella mañana para arreglar el desastre que algun descerebrado había causado en la casa de Gabby. Ella no se merecía eso, Dios, no se merecía nada de lo que le había sucedido la noche anterior y, sin embargo, la cosas habían resultado aún peores de lo que esperaba. Y Logan no podía sentirse peor por ello...

No lo había hecho para remediar el hecho de que él había sido el que la había persuadido para que fuera a la fogata si no porque, a pesar de no conocerla mucho, sabía que Gabby era una buena persona y que no tenía porque soportar algo así solo por mudarse a una nueva ciudad. A el le extrañaba que alguien de Nasvhille fuera capaz de hacer algo así, pero como solía decir su madre, "siempre hay una primera vez para todo"

Y mientras jugaba con Colbie y Logan observó a Gabby en pijama, tan desarreglada, tan natural...supo que todo lo que había hecho no había sido en vano y que realmente lo había hecho de corazón; también la actividad que tenía planeada para pasar la mañana con ella y su hermana, para levantarles un poco el ánimo.

No pudo evitar irritarse ante la insistencia de Gabby por saber porque había hecho aquello, hasta parecía su madre, pero Logan sabía que no lo hacía para ponerle los pelos de punta si no porque realmente quería saber el motivo. 

—Mira, sé que tu padre te regaló una mini-van blanca porque mi tío se la vendió hace un par de semanas y sé que está guardada aquí, en este garage...—Logan le dió una palmada a la puerta de madera del garage de Gabby y ésta se abrio, revelando el vehículo.—Y ésta mañana tuve una idea...

Gabby le dedicó una sonrisa.

—Que impulsivo que está hoy, señor Palmer.

Logan se encogió de hombros.

—Si, es una vez cada tres años, disfrútalo, no se ve muy a menudo.

—Muchas gracias, tomaré el consejo.—Su vecina estaba bastante intrigada.

Cuando Logan sacó del garage el carrito con ocho botes de pintura y tres pinceles, ella no pudo evitar quedarse boqui-abierta y Logan no entendía si era porque estaba entusiasmada o porque no entendía el propósito de aquellos botes. 

—Logan, ¿por qué estás haciendo esto?—La inesperada respuesta de su vecina lo dejó pasmado, ya que él esperaba una reacción completamente diferente. Gabby notó la incertidumbre de su rostro.

—¿Hacer qué?—Y Gabby palpó perfectamente la amargura en la voz de el.

—Ésto...—Ella extendió el brazo y señaló la casa y luego los botes de pintura; el sabía perfectamente a que se estaba refiriendo.—Sabes de lo que estoy hablando, Logan, por favor...guíame un poco aquí.

Pero Logan no había pensado demasiado en sus acciones, como había dicho Gabby anteriormente, el había sido impulsivo y tampoco sabía como guiarla, ya que ni el mismo sabía porque se había sentido tan culpable por todo lo sucedido.

—Sentí que debía hacerlo.

Fueron las únicas palabras que Logan pudo pronunciar.

—Logan, ¿todo esto es por...culpa?¿Sientes culpa por lo que sucedió ayer?—Y ella misma dijo la palabra que él había temido decir en voz alta. Quizás si... quizás si sentía culpa y no tenía el valor de admitirlo.

Logan permaneció en silencio.

—Oh, Logan, por favor no lo hagas—pronunció ella y se acercó a él. Logan desvió la mirada y sacudió la cabeza.

—No lo hice solo por culpa, Gabriella, hago esto porque me importas.

Y las palabras de su nuevo vecino la habían dejado atónita, anonadada, sin palabras; ¿ella le importaba? Y lo reconsideró varias veces, sabía que él también le importaba a ella pero tan solo se conocían hace un par de días... ¿por qué había sido tan fácil para los dos preocuparse el uno por el otro?

—Gracias, en serio lo aprecio mucho.—Gabby quería romper el silencio incómodo que se formó luego de haber dicho aquello—Entonces, ¿qué hay de esos botes?

El semblante de Logan cambió por completo.

—Estaba pensando que ya que tu camioneta es blanca sería divertido pintarla—Logan se encogió de hombros y Gabby se sintió bastante bien.—Hablé con mi tío, fue él el que me dio la pintura esta mañana, escogí colores distintos para hacerla llamativa...

—Perfecto, quiero ver el rostro de todos en el Instituto cuando me vean llegar con mi camioneta arcoiris, seguramente voy a pasar desaparcibida ¿no crees?—Logan le dedicó una inmensa sonrisa que la hizo sentir a gusto.

—Supongo que vamos a asistir al mismo Instituto, podríamos ir juntos, si quieres.

—¿Solo hay un Instituto en Nashville?—Gabby parecía perpleja.

—Bueno, en esta zona, sí—afirmó Logan.—A menos que quieras conducir setenta kilómetros todas las mañanas para llegar al otro Instituto que está relativamente cerca.

A Logan no le parecía nada del otro mundo, pero sabía que para Gabby eso era una novedad, ya que seguramente donde ella solía vivir había un Instituto en cada esquina.

—¿Setenta kilómetros?¿Para alejarme de ti? Pues, no me parece demasiado—Lo desafió Gabby.—Creo que voy a hablar con mi padre, a ver que podemos hacer al respecto.

El semblante en el rostro de Logan se volvió de repente sombrío y le dedicó una mueca escalofriante.

—¿Ah, sí? Hoy está muy chistosa, señorita Nicolini—Logan se agachó y cogió uno de los pinceles, lo sumergió en la pintura roja y en una rápida maniobra lo salpicó sobre su nueva vecina.

Gabby soltó un grito mezclado con risas cuando la pintura roja le nubló la vista y le adornó completamente el pijama.

—¡¡LOGAN!!—gritó con todas sus fuerzas.—¡¡NO PUEDO CREER QUE LO HAYAS HECHO!!

Gabby no podía dejar de reír, al escuchar la risa de su nuevo vecino y por el hecho de que se había arriesgado por completo. Mientras Logan se sostenía el estómago porque no podía dejar de reír Gabby aprovechó, imitó la acción de su vecino y lo bañó en pintura azul. Pudo captar la expresión divertida de su rostro y ella se alegró de que no se lo había tomado para mal.

—Oh, no vas a salvarte ahora.

Logan pronunció aquellas palabras con la velocidad de un rayo ya que en segundos ya estaba sumergiendo el pincel de vuelta y salpicándolo sobre Gabby. Ella no podía dejar de reir y le costaba todavía más vengarse de él si debía sostenerse el estómago por la risa.

—¡¡Logan, Logan, Logan!!—Gabby gritó con todas sus fuerzas y Logan, que estaba a punto de salpicarla nuevamente, se detuvo. El la miró preocupado.

—¿Pasa alg...?

Antes de que Logan pudiera terminar la oración Gabby cogió el bote de pintura y se lo echó a Logan en la playera; abrió los ojos de par en par, no podía creer lo que Gabby acababa de hacer. Entonces, ella no tuvo otra opción que salir corriendo de allí, para que su nuevo vecino no la alcanzara.

—¡Te voy a atrapar y lo sabes!—Logan corría detrás de Gabby y ella sabía perfectamente que iba a alcanzarla en cualquier momento pero el hecho de que lo había dejado anonadado la animó.

Gabby intentó no tropezarse pero el terreno del patio delantero de su casa estaba lleno de hoyos y la coordinación no era una de las cualidades de ella, y en tan solo segundos ella cayó al suelo y Logan encima de ella. 

Gabby intentó zafarse pero le era imposible, no con el peso de Logan encima de ella; le cogió las muñecas y las puso arriba de su cabeza, dejándola completamente indefensa y sin manera de escapar. Gabby forcejeaba mientras reía y pudo notar la sonrisa en el rostro de su nuevo vecino que la observaba más que divertido.

—¿Y ahora qué vas a hacer, eh?—espetó él, mostrándole la lengua.

Gabby se acercó a él y lo besó; sin lengua, solo un roce de labios y Logan quedó completamente pasmado. Fue en ese momento cuando Gabby logró zafarse de sus brazos y pudo salir corriendo nuevamente, dirigiéndose hacia la entrada de su casa. 

Cogió la manguera y prendió el agua, para comenzar a limpiarse. Aunque, Logan continuaba parado en el mismo lugar donde lo había dejado, con su mano sobre sus labios, todavía anonadado. La observó desde lejos, más que confundido, pero Gabby no entendía porque se sentía de aquella forma; ellos dos eran amigos, no eran nada más, un beso no le hacía daño a nadie. Es más, Gabby lo había hecho involuntariamente, era lo único que se le había ocurrido en el momento.

Logan vaciló unos instantes y luego se dirigió hacia donde ella estaba parada, con un semblante en su rostro que Gabby no había visto jamás.

—Ven, vamos a quitarnos esto.—exclamó Gabby y tomó su mano. Logan estaba perplejo, entonces ella comenzó a mojarlo en la espalda mientras con su mano lo acariciaba, para remover la pintura. 

Recorrió sus hombros y sus brazos y sintió un extraño calor ascender por su cuerpo.

—Será mejor que te quites la camiseta.—Logan la observó de reojo y Gabby intentó no sonrojarse. Luego, se la quitó por encima de la cabeza.

Ésta vez Gabby pudo lavarle la espalda a la perfección y luego Logan se volteó y ella se quedó en su lugar, sin atreverse a tocarle el pecho.

—Puedo hacerlo yo si te molesta.—masculló él, observándola con aquellos ojos café que le provocaban un cosquilleo estimulante en la nuca. Y Gabby negó con la cabeza.

Apoyó la palma de su mano en su pecho y comenzó a lavarlo, mientras frotaba su piel contra la de él, y su respiración comenzó a ser irregular. Por algún extraño motivo Gabby comenzó a tener pensamientos que jamás había tenido hacia Logan, podría haber dado tan solo un paso y besarlo, allí, delante de su nueva casa, besar a su nuevo vecino. Pero, se concentró en el hecho de que tenía novio y que se suponía que no debía pensar en esas cosas.

La mano de Gabby recorrió sus pectorales y la fina linea que los separaba, sintió sus abdominales mientras el agua mezclada con la pintura azul se escurría entre sus dedos. Ella no podía quitar la mirada de su cuerpo, no quería encontrarse con los ojos de Logan, estaba intentando evitar el contacto visual.

Entonces, Logan le quitó la manguera de las manos y tiró de ella hacia si, provocando que sus miradas se unieran sí o sí.

—Gabby, lo que pasó...

—¡Gabby, Gabby!—Colbie estaba gritando el nombre de su hermana desde el porche y se encontraba con el móvil de ella en su mano. Los dos se separaron al instante y se quedaron mudos.

—¿Qué sucede, Colbie?—le preguntó ella, luego de unos segundos, y la voz le tembló.

—Es Blake, al teléfono.—Los ojos de Gabby se abrieron de par en par y no pudo evitar sentir como el corazón le dio un vuelco.

Se acercó a su hermanita y tomó el móvil y no pudo evitar sentirse afligída cuando oyó las palabras de Logan y su hermana menor.

—¿Quién es Blake?—le había preguntado él.

—¿Blake? Es el novio de Washington de Gabby, ¡no sabes lo mono que es!

"ROUGE" Capítulo 4, parte 2.

Miré a Simón con sorpresa, su actitud me había dolido. Ahora que lo pensaba… cada vez que no lograba besarme… él tan sólo… escapaba. El corazón se me estrujó.

– Yo también me iré, me apuesto que no es conmigo con quien quieres estar, ni tampoco al que le dedicarías tus pensamientos en el caso de que me fuera, ¿o si?

Tenía razón, el hecho de que Simón me abandonara así como así, me dolía. No podía dejar de pensar en ello. Sin embargo aquello no fue lo peor. Sino verlo a Simón, el que acababa de dejarme con el anhelo de sus labios sobre los míos besando los de Pamela justo en frente mío. Creí que me derrumbaría. 

– Quédate. – le pedí cuando Bruno me dio la espalda, dispuesto a alejarse. Él vaciló.

– ¿Por qué? – preguntó aun dándome la espalda.

– Porque te necesito – le dije en un hilo de voz. Él me miró, y en menos de un instante estuvo a mi lado, secando mis lágrimas con sus manos.

Enterré mi cabeza en su pecho, Bruno acarició mis cabellos mientras me susurraba palabras de consuelo. Me pedía disculpas, pero él no tenía la culpa, no claro que no tenía la culpa de que Simón hubiera jugado conmigo.

Cuando mi llanto cesó, gracias a los cariños y mimos de Bruno, pude sentirme más tranquila. Mi corazón aun dolía, pero sabía que contaba con alguien, y eso era un gran consuelo, no como la última vez. Bruno guardó mis cosas en la mochila, me acercó un paquete de pañuelitos descartables, y me pidió que lo aguardara un segundo mientras él iba por agua al dispenser*. Realmente se lo agradecía, prácticamente me había deshidratado en ese llanto. Gracias a dios que nadie había presenciado aquel momento de debilidad de mi parte, las de primer año se habían ido hace rato, no había gente en el buffet, sólo del lado de afuera, y mis compañeras ya habían comenzado con la clase.

Esperaba a Bruno cuando mi celular vibró, era un mensaje de mi madre, avisándome que no volvería esta noche, y que mi hermana iba a quedarse en casa de su novio, pidiéndome que no la esperara tampoco. Estaba tan enfrascada escribiendo la respuesta que apenas me percate de la presencia de Jona enfrente mío.

Lo miré fijamente, luego de enviar el mensaje, parecía consternado.

– Yo… esto… – no parecía encontrar las palabras – ¿te encuentras bien?

A pesar de su falta de tacto, ya que, por supuesto no me encontraba bien, su pregunta me resulto irónica, por lo tanto también me fue graciosa, le sonreí.

– No, para nada. – Pareció comprender lo ridículo de su pregunta porque enseguida dijo:

– Lo lamento, claro que no estás bien… yo sólo… – balbuceó.

– Gracias. – le dije, cortándolo. No podía procesar el hecho de que Jona, realmente estuviera aquí, preocupándose por alguien que no fuera él mismo. Eso me impresionó, quizás por eso me ablandé y le dediqué una sonrisa tan cálida, o quizás solo fuera el hecho que estaba demasiado triste y cansada para discutir con él.

– Yo… sé que no tiene nada que ver pero… quería decirte que… – añadió. Aquí vamos de nuevo. – lamento… eh… 

¿Jona? ¿Lamentarse? ¿Qué?

Suspiró. – Lamento haber sido un idiota. – pude ver sus mejillas tornarse rosaditas. 

Abrí los ojos de par en par. Casi, casi sentí ternura, pero eso no sobrepasaba mi asombro. 

Recuperé la compostura. Me levanté de la mesa, me colgué la mochila al hombro y me acerqué a él. Levanté su cara haciendo que su pelo rubio se moviera un poco, obligando a sus ojos verdes a mirarme.

– Estás perdonado. – le dije antes de alejarme con una sonrisa en busca de Bruno que venía hacia mí con un vaso de agua fresca que me tomé en un segundo.

– ¿Qué hacemos ahora? – me preguntó. – Tu clase está por acabar. Claudia, la profe, te vio, te puso el presente.

– ¿Por qué lo hizo? 

– Digamos que se dio cuenta que no podías hacer educación física hoy… como que estabas… justificada. – terminó con una sonrisa.

– Gracias. – le dije con toda la sinceridad que me fue posible.

– No es nada, sabes que haría cualquier cosa por ti. – me tomó de las manos. – Lo sabes, ¿no?

– No me cabe duda. – lo abracé. Nos quedamos abrazados unos cuantos minutos más. Cuando me separé, le pregunté: – ¿Te molesta si… esta noche me quedo en tu casa?

Él me reprendió con la mirada – ¿No estarás intentando evitar las peleas con tu hermana? Ya te dije que eso es algo que tienen que resolver ustedes porque…

– No empieces con él sermón… – le tapé la boca. – no es nada de eso, Mamá se queda con su ‘compañero’ esta noche.

– ¿Compañero? – Bruno se rió.

– Suena patético, lo sé, pero según ella ya esta muy grande para llamarlo ‘novio’.

– En eso puede que tenga razón. – contestó, sospesando la idea.

– Concuerdo… y de todas formas… mi hermana va a pasar la noche en casa de su noviecito, y yo… sólo no quiero estar sola.

Bruno volvió a abrazarme. – No te preocupes Rouge, sabes que en mi casa siempre serás bienvenida.

*Maquina expendedora de agua. 

domingo, 16 de junio de 2013

Lista: "100 cosas que hacer antes de morir" part. 2. (2)

¡Hola! ¿Que tal fin de semana? El mio ha estado súper ocupado, practicando para la obra de Romeo y Julieta que tengo en mi salón. Vengo con la segunda parte de mi lista.

51. Tener una cita a ciegas.
52. Dar un beso bajo el agua.
53. Ir a un Starbuck.
54. Ir a un Spa.
55. Señalar a alguien al azar y gritar "¡Es el elegido!"
56. Hacer un albergue para animales abandonados.
57. Conducir un Ferrari.
58. Montar un elefante.
59. Destrozar una guitarra. ¨*snif, snif*
60. Disparar.
61. Cantar en un bar karaoke.
62. Dar abrazos gratis a desconocidos.
63. Hacer un grafitti.
64. Decir una cita literaria en un conversación y que quede bien.
65. Tener un iphone.
67. Protagonizar una obra de teatro.
68. Correr desnuda por toda la calle.
69. Hacerme rastas.
70. Practicar motocross.
71. Tener un hamster y llamarlo "Voldemort"
72. Ser capaz de psicoanalizar a alguien.
73. Aprender a esquiar.
74. Escalar una montaña.
75. Ir a Roma.
76. Conocer a Rachel Hawthorne.
77. Tocar un león.
78. Ponerle mi nombre a un C.C.
79. Hacer un bestseller.
80. Tener un peluche de mi tamaño.
81. Hacer una torta. *Triste, pero cierto, nunca he hecho una*
82. Hacer una camisa Boyfriend-Girlfriend.
83. Arreglar mis dientes. *en proceso*
84. Disfrazarme de la mujer maravilla.
85. Comprarme la Saga de Cazadores de Sombras.
86. Hacer un oneshot erótico. *se sonroja*
87. Tomarme fotos con TODOS mis amigos.
88. Disfrazarme de hot dog, y mis amigos de Salsa de tomate, mayonesa y mostaza.
89. Tener peces.

Vale, vale, aún no la he terminado. Quizás el otro domingo o cuando esté desocupada la termine. Mi pregunta sigue en pie. ¿Ustedes tienen una lista? Si es así, pongan algunas de las cosas en comentarios, me encantaría leerlos.  

¡Premios!


¡Hola! ¿Que tal va su semana? La mía me pone tensa, estamos en las últimas semanas de clases y todo se me amontona, exámenes, exposiciones, trabajos, entre otras cosas, así que me quedo sin tiempo para publicar cosas aquí. Pero no vine a contarles mis mini problemas, si no a agradecerle muchisisisisisimo a Anabel, del blog ๑۩ ¡ вє нαρρу тσ вє ѕмαят ! ๑۩ por darme este premio, ¡es el primero que recibe este blog! *aplaude* Sin más, aquí las normas. 

Normas.
- Nombrar y agradecer el premio al blog que te lo concedió.
- Responder a 11 preguntas que te formule.
- Enumerar 11 cosas sobre ti.
- Formular 11 preguntas para que respondan los bloggers premiados.
- Visitar a los blogs que han sido premiados junto con el tuyo.
- Conceder el premio a un blog con menos de 200 seguidores
- Informar a los blogs de su premio.

11 cosas sobre mi.
  1. Desde que tengo uso de razón quiero ir a París. 
  2. Prefiero pasar toda la noche en mi casa leyendo un libro que ir a una fiesta donde no conozco a nadie. 
  3. Nunca he podido hacer dieta, los dulces gritan mi nombre en ese tiempo.
  4. No me gusta el chocolate, al menos que sea totalmente amargo.
  5. Le tengo fobia a las arañas, sean grandes o muy pequeñitas.
  6. No me llevo muy bien con las chicas... la mayoría de mis amigos son hombres, y por mayoría me refiero al 98 %.
  7. No he viajado en avión nunca ): quizás este año lo haga. 
  8. Me gustaría ser psiquiatra.
  9. Tengo una pequeña obsesión con el tetris y el sudoku.
  10. Siempre ordeno todo, mi ropa por colores, mis libros por tamaño, mis películas por año, entre otros.
  11. Estoy totalmente enamorada de Zac Efron y de Kevin Zegers. (No es porque se parezcan, eh).
Preguntas de Anabel.
  1. ¿Cual es tu color favorito?: Negro.
  2. ¿Películas o libros?: Depende de que libro o película sea. 
  3. ¿Crees en Dios, o más en los extraterrestres?: Dios, aunque mi papá trata de meterme en que los extraterrestres existen y que para todo se necesita una explicación lógica, blah, blah. 
  4. Di 5 blogs que te encanten: Bueno, "My Tiny Heart", "Cúpula de libros", "Entre lo que digo y callo, entre lo que callo y sueño", Libros Del Cielo Personal y Mi vida impredecible.
  5. ¿Cuál es tu país favorito?: ¡Francia! 
  6. ¿Qué idioma te gustaría aprender?: Francés y mejorar mi inglés. 
  7. ¿Tarta o helado?: Helado. 
  8. ¿Misterio o romanticismo?: Me fascinan las dos cosas. 
  9. ¿Herman@s?: No tengo ): hija única. 
  10. ¿Cuáles son las 4 cosas que más te gustan?: Pues... si se trata de cosas, cosas, diría que mi laptop, mis libros, mi teléfono y mi guitarra. 
  11. ¿Qué tienes que hacer sí o sí antes de morir?: Estar en lo alto de la torre Eiffel. 
Y pues, como es mi primer premio, se lo dedico a mis hermosos 12 seguidores. ¡Gracias! Les pondré unas preguntas, por si alguien quiere responderlas. 
  1. ¿Cual es tu serie favorita y por qué?
  2. Si tu vida tuviera banda sonora, ¿que canciones tendría? 
  3. ¿Crees que las sirenas existen?
  4. Un libro que no te ha gustado.
  5. Personaje literario favorito (ya sea hombre o mujer... o cualquier rara especie).
  6. ¿Que querías ser cuando tenías 5 o 6 años? 
  7. ¿Te teñirías el cabello de morado? 
  8. ¿Crees en el amor a primera vista?
  9. ¿Tienes mascotas?
  10. ¿Autor favorito?
  11. ¿Haces algún deporte?
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