miércoles, 7 de agosto de 2013

Carta 6.

hellooo, I write prefs! | via TumblrQuisiera ir hasta ti y decirte cuanto lo siento. Lo mucho que te extraño y que olvidarte ni siquiera se me pasa por la cabeza. Quisiera volver en el tiempo y arreglarlo todo. No digo que sea tan fácil como eso, pero tampoco es imposible. Volver hacia el principio significaría echarte una segunda mirada, más precavida pero con más amor también. Significaría sentirme completamente enamorada de ti por segunda vez en mi vida. Volver en el tiempo significaría estar menos enojada contigo y más ocupada abrazándote y besándote. Significaría decirte lo que siento y no callármelo como ahora, que solo me queda desear arreglar todo mi desastre. No quiero creer que lo nuestro se tenía que acabar para que empezara algo mejor, tu eres lo mejor que me ha pasado. Lo único que no quiero en este momento es mirar atrás cuando pregunten por ti y decirles que fuiste alguien a quién ame mucho pero lo deje ir por orgullo y cobardía. Eras el único que entendía ese concepto cuando se trataba de mí. Y quiero que sepas, como el mejor amigo que eras, que conseguí a alguien más. No como para reemplazarte, pero lo suficiente para olvidarte y seguir adelante con mi vida como tú lo has hecho con la tuya. Quiero contarte que este chico del que te hablo es muy inteligente, tiene unos lentes que lo hacen parecer intelectual, que tiene una sonrisa realmente encantadora, se le hacen unos hoyuelos tiernos en las mejillas, es más alto que yo, por supuesto, ¿pero sabes que es lo más irónico y raro? No sé su nombre a pesar de que lo saludo siempre. Y te diré que de verdad se alegra de verme. ¿O solo es muy sonriente? Te contaré más de él después, ahora lo he perdido de vista lo que sucede muy a menudo. 

Escrito por: Susej Luque.

Carta 5.

Coupleforyou | via Tumblr
Sentir sus brazos a mi alrededor fue como estar en el cielo. Se sentía tan correcto, tan seguro. Me sentí como en casa, ya que yo le pertenecía. 

Escrito por: Susej Luque.

lunes, 1 de julio de 2013

Carta 4.

http://andlouwillbeloved.blogspot.com | via TumblrMiré las maletas que tenía en ambas manos y no pude evitar preguntarme qué me estaba perdiendo al irme. ¿A ti? Ya te había perdido hace mucho, cuando la escogiste a ella. No puedo decir que me sorprendió, porque, vamos, ella tenía todo lo que tu querías, pero esa decisión rompió mi corazón en pequeños trocitos. Me arrodillé al lado de mi álbum fotográfico, dejando las maletas de un lado. La primera fotografía era tuya. Sentí como si estuviese aguantando la respiración, y solo me quedó acariciarla con ansias, deseando que fuera él en su lugar. Una lágrima cayó, y las otras solo la siguieron. Decir que lo extrañaba era quedarse corto, porque la verdad es que él era todo para mi; mi mejor amigo, el hermano que nunca tuve, el chico que ame con todas mis fuerzas, sí, todo eso y más fue él para mi. Me dolía estar aquí, recordando todo esto, pero tenía que cerrar este ciclo. Todo lo que necesitaba era tener sus brazos a mi alrededor y no soltarlo nunca. Sin pensármelo dos veces marque su número. Respondió al segundo repique. 

— ¿Hola?—espero unos segundos, y agregó con una ansiosa voz: —¿Grace? ¿Eres tú, bebé? Por favor, perdóname. Te amo, ¿me escuchas? No te vayas... 

No pude escuchar más, y colgué. Escucharlo decir que me amaba me estaba matando. Dejé mi teléfono en la mesa, y agarré nuevamente mis maletas. Esta vez salí de mi antiguo departamento sin mirar atrás, justo como tenía que ser. Esa decisión no hizo que me sintiera mejor, pero quizás eventualmente lo haría. Respiraría otra vez. 


Escrita por: Susej Luque.

viernes, 28 de junio de 2013

"Miles Away" Capítulo 10.


El lunes por la mañana Gabby se había levantado de mal humor, no solo porque era el primer día de clases en su nuevo Instituto también porque no había hablado con Logan desde que se había marchado luego de haber terminado de pintar la mini-van. 


Habían dejado la base blanca, como estaba al principio, y le habían pintado detalles en las puertas y en la parte trasera. Todo había sido bastante incómodo, ya que ninguno de los dos había hablado demasiado luego de la llamada de Blake.

Lo único que la alegraba era que Blake la había llamado,y que se encontraba perfectamente y le había prometido ir a visitarla la semana siguiente. Gabby jamás hubiese imaginado que iba a tener que mantener una relación a larga distancia, y no era para nada recomendable, porque extrañaba muchísimo a Blake. Más después de haberle dicho que la amaba.
Se levantó a las seis en punto, ya que tenía que elegir que ponerse y también tenía que ducharse. Luego de haber salido del baño había decidido ponerse unas calzas negras con una camisa roja, había optado por un collar dorado y unos zapatos de tacón, negros también. Eligió su bolso favorito y se maquilló; se había puesto algo de base y un poco de rímel, finalmente decidió pintarse los labios de rojo, ya que era el primer día y no quería dar una mala impresión.

Su hermanita pequeña estaba muchísimo más entusiasmada que ella por el comienzo de clases porque quería conocer a las niñas de su edad del pueblo, ya que no se había cruzado a ninguna; desayunaron en silencio, el padre de Gabby que ya había llegado de su viaje de negocios intentaba animarla, pero ella solo lo ignoraba.

No habían entablado nuevamente conversación desde que la "castigó" por haber dejado sola a su hermana; la policía se había comunicado con él y le había explicado lo sucedido dos noches atrás. Como era de esperarse le había echado toda la culpa a ella y no podía odiarlo más por ello.

Gabby se subió a la mini-van a las siete y media y prendió la radio que solía escuchar cuando iba al Instituto en Washington; no llegaba la señal allí en Nashville. Se frustró tanto que directamente la apagó y, antes de marcharse, echó un vistazo a la casa de Logan. La última vez habían quedado para ir juntos pero su nuevo vecino no había dado señales de vida y supuso que ya se había marchado.

Eso también la desanimó bastante.

Su celular vibró, era un mensaje de Blake donde le deseaba suerte el primer día. Esa era la primera vez que había sonreido en todo el día. Luego de seguir las indicaciones que el padre de Gabby le había dado para llegar al Instituto vislumbró el edificio dos cuadras antes; Gabby se llevó una sorpresa cuando se dio cuenta que era parecido a las escuelas públicas de Washington, claro que ella iba a una privada, pero pensó que iba a ser mucho peor. Hasta tenía estacionamiento...

Aparcó la mini-van, se puso algo de perfume y bajó del vehículo. La mayoría de los vehículos eran camionetas o viejas 4x4 y cuando comenzó a caminar hacia la entrada notó como todas las miradas se posaron en ella; la gente del pueblo no era para nada disimulada, entonces comenzó a caminar con más determinación.

Gabby abrió la puerta de lo que iba a ser su segundo hogar y una extraña melancolía la inundó, porque ella estaba tan acostumbrada a su antigua vida, a saber exactamente que sucedía dentro de su Instituto, a controlarlo todo; y, aquí estaba más perdida que nunca. Lo primero que notó fue como todos iban vestidos, las mujeres estaban todas en vaqueros y sudaderas, al igual que los hombres. ¿Es que no existía la elegancia?

—Buenos días, tu debes ser la chica nueva, ¿no es así?—Gabby volteó y se encontró a una mujer de tercera edad detrás de ella. Llevaba unas gafas bastante graciosas y medía un metro cuarenta, con el cabello completamente blanco.—Mi nombre es Rosa, soy la secretaria del Instituto.

Gabby le dedicó una sonrisa falsa.

—Si, soy yo.—admitió, con bastante amargura. Le tendió la mano y Rosa la tomó encantada.

—Espero que tengas un excelente día hoy,—Rosa le tendió una carpeta y Gabby vaciló unos segundos antes de tomarla.—allí están todos tus horarios y tu número de casillero. Estoy segura que nadie te avisó que hoy tienes Educación Física, así que te dejé uno de los uniformes usados dentro de tu casillero, luego puedes pasarte por mi oficina y comprarte el nuevo.

Tan solo pensar en un uniforme que hayan usado todos los alumnos nuevos le provocaron ganas de vomitar.

—Bueno, muchas gracias Rosa.— Ella asintió con la cabeza y desapareció entre el gentío.

Gabby buscó el papel con su número de casillero y comenzó a caminar, observando los números en cada pasillo hasta que encontró el suyo. Colocó la clave que tenía en su antiguo casillero en Washington y lo abrío, dentro se encontraba el sucio uniforme que le había dejado la secretaria. Ella se tapó la cara con las dos manos, mientras deseaba que su padre la llamara de repente y le dijera que todos sus problemas se habían solucionado y que regresarían a Washington ese mismo día.

—Hola, extraña.

Gabby alzó la vista y se encontró a Logan que estaba junto a ella; estaba apoyado sobre uno de los casilleros con los brazos cruzados y la mochila colgada en la espalda. Por primera vez en el día Gabby se sintió, aunque sea, un poco mejor.

—Logan, ¿cómo viniste?—Fue lo primero que salio de su boca, porque seguía preocupada. Él se encogió de hombros.

—Con la camioneta de mi madre, ¿por qué?— ¿Debería recordarle que habían quedado para ir juntos?¿O debería evitarlo por completo?


—No, por nada.—Gabby había pronunciado aquellas palabras con bastante dificultad porque ella había dado por sentado que Logan no se había olvidado.—¿Cómo estás? No te vi estos días.

—Estuve bastante ocupado con el mercado, empezamos temprano y trabajamos hasta tarde, no tuve mucho tiempo.—Claro, porque Logan trabajaba para ganarse la vida mientras que ella lloraba por las noches por lo miserable que era.—¿Tú?

—¿Yo qué?

—Tú...¿cómo estas?—La mirada de Logan se encontró con la de Gabby y ella se mordió el labio.

—Aquí, intentando sobrevivir a este uniforme mugriento que me dio la secretaria.—Gabby se hizo a un lado para que Logan observara el uniforme y él soltó una carcajada.

—Oh, el uniforme...—Logan no dejaba de reír.—Gabby te lo digo por experiencia, ve y compra el nuevo, ni siquiera pienses ponerte esa cosa.—Y él lo señaló como si fuera un extraterrestre.

—No te preocupes, no tenía pensado hacerlo.
En ese mismo momento se oyeron gritos desde el pasillo, gritos que se iban haciendo cada vez más claros a medida que los amigos de Logan se acercaban hacia nosotros. Reconocí a todos, pero solo recordaba el nombre de Alex y de Jake, por la fogata. Todos saludaron a Logan y luego se quedaron observándome, como si fuera alguien completamente extraño.

—Miren a quien tenemos por aquí, así que Washington asiste a nuestro Instituto.—Alex me observaba divertido, con una sonrisa pícara en su rostro.—Oye, oímos lo que sucedió la otra noche en tu casa, lo siento mucho.

De repente, el amigo de Logan se había transformado y Gabby no pudo evitar sentirse a gusto.

—Si, fue bastante horrible.—admitió finalmente.—Siento haberme marchado de esa forma, es solo que tenía que encontrar a Logan...—Ella había dicho esa frase sin siquiera pensarlo, sin siquiera darse cuenta que Logan y todos sus amigos estaban junto a ella. Y se ruborizó por completo.

—¿Lo encontraste? Porque Logan estaba bastante ocupado con Lisa, ¿no es así, chicos?—Alex había prácticamente gritado aquellas palabras y todos comenzaron a alentar al nuevo vecino de Gabby. 

¿Lisa?¿Quién era Lisa? Oh, por Dios. Gabby no podía sentirse más avergonzada, ¿había interrumpido a Logan con una chica?

Ella volteó y notó como Logan abría los ojos de par en par y fulminaba a su mejor amigo con la mirada.

—¿Lisa?—preguntó Gabby, sin importarle la presencia de ninguno de sus compañeros.—¿Estabas con una chica y no me lo dijiste?

—No tenía importancia, Gabby—balbuceó él, bastante molesto.—.Necesitabas ayuda y te ayudé, ¿cuál es el problema?

De repente, todos los amigos de Logan se habían callado.

—Que jamás me dijiste que había interrumpido absolutamente nada y no tuve la oportunidad para disculparme.—Gabby se había cruzado de brazos y observaba a Logan fijamente, como si estuvieran ellos dos solos.

—¡Bueno!—Sonó el timbre y Alex enredó su brazo con el de Gabby.—¿A qué clase debo escoltarte, mi señora?

Gabby continuaba observando a Logan bastante cabreada, pero luego de oír lo que había dicho Alex una sonrisa se formó en su rostro. Comprobó sus horarios y desvió la vista de su nuevo vecino.

—Tengo biología, en el aula N°5.—Guardó los horarios en su bolso.

—Perfecto, yo también me dirijo allí—Gabby tenía la esperanza de que Logan estuviera en la misma clase; entonces, lo observó.

—Yo tengo Historia de América, nos vemos en el almuerzo.

Y sin decir nada más Logan se marchó dejando a Gabby sin palabras y preguntándose porque rayos no le había dicho de la tal Lisa. Ella comenzó a caminar junto a Alex que la escoltaba por los pasillos de su nuevo Instituto.

—Oye, ¿quién es Lisa?—Gabby no podía contenter su curiosidad.

Alex rodeó los ojos.

—Una chica que está loca por Logan, pero ya sabes como es el...—El continuaba guiando a Gabby por los estrechos pasillos, pasando por al menos diez aulas. Ella se encogió de hombros.—Es bastante lento con las chicas, si sabes a lo que me refiero.

—Tuve que haberme dado cuenta, era por ese motivo que se encontraba en el bosque, era más que obvio que estaba acompañado y ni siquiera se me cruzó por la cabeza la idea hasta hoy.

—Gabby, tenías otras cosas por las que preocuparte en ese momento, no es tan grave como tú crees; Logan seguramente ni se molestó.—Doblaron a la derecha y ella notó el laboratorio a tan solo algunos pasos.

—Ése es el problema, que nunca habla y yo tengo que descifrar que piensa.

Antes de entrar al laboratorio Alex se puso en frente de ella y apoyó sus manos en los hombros de Gabby.

—Gabby, por enésima vez, Logan no es la clase de chico que se enfada porque lo interrumpes con una chica; si hubiese sido yo probablemente ya me hubiese vengado.—Alex soltó una risa y Gabby no pudo evitar sonreír.

La clase se pasó lentamente y Gabby estaba decidida a invitar a Logan a su casa esa noche, porque presentía que él estaba molesto y quería averiguar porque.

"Rumor has it..." Capítulo XIII.


Otro día, otra vez la camioneta negra estacionada frente a mi casa. No quería hablar con él. Demoré más que nunca comiendo, me asomé por la ventana, esperanzada de que se hubiera marchado. Como siempre, me equivocaba. Seguía allí, con la mirada fija en su celular. Era hora de enfrentar al lobo. Salí desganada y me detuvé a pocos centímetros de su auto. Su mirada suave y sus labios como el horizonte, en línea recta. Su cabello despeinado, como de costumbre. Se estiró y abrió la puerta. Subí en silencio, sabiendo que era caso perdido huir. Estuvimos un par de minutos en silencio y Chris tampoco arrancaba. 


-Creo que...no debí decir eso ayer-dije apenada. Rehuí a su mirada, ese era una disculpa en mi idíoma. 

-No dijiste nada que no fuera cierto-dijo cortante. Tenía razón, a él no le importaba en lo más mínimo lo que ocurrió-. Nhoa, no quiero arruinar las cosas contigo, eres demasiado importante para mí. Y eso que paso fue...-perfecto, dije para mis adentros-¿Qué le ocurrió a tu mano?-Frunció el ceño al ver mi mano cubierta por una venda. Joder. ¿Tenía que darse cuenta justo ahora?. La oculté y me encongí de hombros. 

-No es nada-murmuré. Siguió mirándome de mala manera-Deja de mirarme así, sólo tropecé y me golpeé-inquirí.

-¿Tropezar? Tú tienes más agilidad que yo, y mejores excusas-¿por qué tenía que conocerme tanto?

-Cállate-espeté. Era tan irritante como lindo, una verdadera tortura. Tendría que vivir con la curiosidad, hasta que Chris se animara a hablarme otra vez de eso.



Tan añorado viernes. Respiré pesadamente. Había sido una semana desastrosa, de esas que no parecen tener fin. Mi vida era como una montaña rusa, pero de esas que tienen demasiadas caídas en picada. Me desvestí, hasta quedar sólo en ropa interior. Y me dejé caer sobre la cama, como si de un abismo se tratase. Los chicos no me dejaban jugar con ellos por ser una chica, claro, antes de haber cambiado mi forma de vestir eso no les había molestado. Maldije, como de costumbre, al recordar eso. Y el muy idiota de Chris, que no me apoyaba, sólo por haberme lastimado un poco la mano. Observé la herida, sin las vendas. No me dolía tanto y la herida era más larga que profunda. Un golpeteo en la puerta me hizo sobresaltar. Joder. Tomé una de mis camisetas viejas y la pase sobre mi torso, me llegaba hasta la mitad del muslo. ¿En serio había estado utilizando esto? Sacudí mi cabeza y abrí la puerta de mi habitación. Vince. Me sonrió y luego paseó su mirada por mi cuerpo, dejando su mirada fija en mis piernas. Me removí incómoda y comencé a tirar de ella, hacía abajo. Si hubiera sabido que era él me hubiera puesto unos pantalones. Me sonrojé y Vince no se quedó atrás. 

-Espera-murmuré, cerré la puerta y tomé los pántalones que había dejado en el suelo. Me vestí rápido y abrí la puerta-Lamento eso, pensé que era mi papá-murmuré apenada. 

-No hay problema. Todavía te debo una disculpa por lo del cine-una sonrisa iluminó su rostro-Venía a buscarte, y no tienes excusa esta vez, sólo tu y yo.-Enfatizó la últimas tres palabras.

Joder. Christian tenía razón. 

-Vince, no creo que sea buena idea...

Listo, lo dije. Intenté parecer lo más convincente posible. 

-¿Es por Christian, no es así?-Frunció el entrecejo. Mierda. Yo no era tan obvio ¿ó sí? Por supuesto que no-Ya sabía yo que tenían algo-¿Qué demonios?

-Cállate-grité y le aventé una almohada. Genial. Lo fulminé con la mirada, él me desafió. Bastardo-¿Quieres que te diga que si estoy con él? Si tanto te importa, te lo diré. NO TENGO NADA Y MUCHO MENOS QUIERO TENER ALGO CON CHRISTIAN MCGIVEN-grité, ya harta de todo ese problema. Sabía que eso era la más grande mentira que había brotado alguna vez de mi boca, pero lo dicho, dicho estaba. 

-¿Entonces, qué hay de malo conmigo?-pregunto urgido. ¿Otra vez? Me estaba sacando de quicio, pero no podía ser mala persona con él. Era mi amigo.

-Vince, yo no te veo de esa manera. ¿Entiendes?-busqué su mirada, que vagaba por la habitación, como si fuera la primera vez que estuviera dentro de estas cuatro paredes. Hizo una mueca y asintió, como si le costara trabajo aceptarlo. 

-Debo irme-murmuró. ¿En qué momento se había vuelto tan complicada mi vida? 

En cuanto se fue, me lancé sobre la cama. Esa constante lucha entre el corazón y la razón, quería llamar a Christian, pero no debía hacerlo. No era correcto, ni sano para mí. Quería regresar el tiempo, hace 1 año atrás. No había apuesta que me hubiera hecho cambiar, tampoco rumores, sobre mí y Chris. No era perfecto, pero era mi vida y la quería de vuelta. Fuí al cuarto de baño y me deshice de la ropa. Abrí el grifo y dejé que el agua caliente resbalara sobre mi cuerpo, relajando mis tensos musculos. Gemí, cuando el agua empapó por completo mi mano herida. Debería tener más cuidado con eso ó se iba a infectar. No podía permitir otro ataque de furio así, no si quería conservar los huesos de mi cuerpo intactos. Después de unos 10 minutos, tomé una toalla y me envolví en el suave algodón. Con otra, intenté secar un poco mi cabello, que destilaba agua a chorros. Paseé mis dedos por el empañado espejo. Me observé por un par de minutos. Mis pobladas pestañas, mis ojos aburridos y la linea recta que era mi nariz. ¿Qué había de lindo ó interesante en mi rostro? Jamás entendería a los chicos, antes creía que si. Ahora, me había dado cuenta de lo equivocada que estaba. Por el silencio de la casa, supongo que estaba sola. Como siempre. 

Abrí el refrigerador, esperanzada de encontrar algo de comida. Nada. Suspiré, al mismo tiempo que sonaba el timbre. Maldición. ¿Quién demonios podría ser? Le dí una mirada a mi ropa. Sudadera y short. Al menos, ahora no estaba desnuda. Abrí la puerta, dudosa. Chris. Mierda. Intenté sonreír y lo deje pasar. ¿Qué todos pensaban visitarme hoy?

-Hola, peque-me dió un beso cerca de la comisura de los labios, de esa manera tan tentadora que sólo él sabía. Sentí mi cara encender y suspiré. Esto era una verdadera tortura-Renté un par de películas, ¿ibas a hacer algo?-¿Cómo podía ser tan...él? Estaba perdiendo el hilo de mis pensamientos, excelente. Un buen síntoma. Negué con la cabeza y el sonrió. 

-¿Quieres que pida una pizza?-Tomé el teléfono. Sabiendo la respuesta, era más por cortesía. Asintió y caminó hacía la sala. Después de hacer una rápida llamada, seguí a Christian. Estaba acostado sobre el sofá, sin zapatos y los brazos detrás de la cabeza. Sonreí al verlo tan confiado. Me senté en la alfombra, frente al sofá. La mano de Chris voló hacía mi cabello, aún húmedo y comenzó a juguetear con él. Dejándome totalmente desarmada. ¿Cada movimiento que hacía tenía que tentar con mi salud mental? 

-¿Cómo sigue tu mano?-Esa pregunta me hizo sobresaltar. Por puro reflejo la oculté, con mi gran sudadera. Se veía peor cuando me acababa de bañar, y no quería otro sermón.

-Estoy bien, Chris. Sólo fue un rasguño-Mentí. Atrayendo más hacía mí mi mano izquierda. 

-Te conozco tanto, que sé cuando estás mintiendo-me susurró. Podía sentir su aliento cerca del lóbulo de mi oreja, llevando así escalofríos a lo largo de mi cuerpo-Dame tu mano-alargué mi mano derecha. Se rió un poco y luego negó con la cabeza-la otra, niña tonta-Obedecí. Descubrió mi mano y hizo una mueca al ver lo magullada que estaba. Paseó su dedos suavemente, alrededor de la herida y luego la beso, como si así ayudara en algo-No vuelvas a hacer esto-murmuró como si supiera que había pasado. Me encongí de hombros, sin intenciones de decir la verdad.

-No seas dramático-rodé mis ojos. Increíble, mi capacidad de evadir las cosas con Christian, me asombraba cada vez más. 

-Ven aquí-dijo sonriendo, se arrimó un poco hacía atrás, dejándome espacio. Me levanté y me acosté a su lado, utilizando su brazo de almohada, y mi espalda contra su pecho. Mi corazón latió rápido. Ahora no, por favor. Rogué, porque Chris no se diera cuenta. Observe la pantalla, en busca de distracción, pero no lograba concentrarme, no mientras Chris acariciaba mi mano herida suavemente. No podía ser tan tierno, no podía. Me sobresalté al escuchar el timbre y contraje mi cuerpo, pegándole con el codo a Chris, en el abdomen. Se removió dolorido, mientras gemía. Me levanté rápido.

-Lo siento mucho, Chris-dije con remordimiento de consciencia. 

-No importa-dijo con una sonrisa, que parecía más una mueca. Se levantó y fue a ver quién era. Gran manera de arruinar momentos lindo, Ainhoa. Me regañé a mí misma. Regresó con una caja alargada, entre sus manos. Pizza. El estómago me rugió. No me había dado cuenta de que tenía tanta hambre. 

domingo, 23 de junio de 2013

30 días, 30 libros: Un libro que te haga feliz.


Sin duda elegiría "Ese Chico" de Jillian Dodd. ¡Me encanta! Me hace reír a montones, y lo leería miles de veces. Siempre ando con una sonrisa cuando lo leo.

Leído, leyendo y próximo a leer (3)

LEÍDO
Ivy siempre ha creído en los ángeles. Cuando conoce a Tristán, sabe que él es el amor de su vida. Pero cuando él muere, su corazón se rompe y pierde entonces su fe en los ángeles. Y si ella no tiene fe en ellos, Ivy será incapaz de sentir la presencia de Tristán, cundo él regresa convertido en un ángel. Ahora Ivy está en peligro y Tristán debe luchar para salvarla. ¿Cómo podrá protegerla si ella ha perdido su fe en los ángeles?

LEYENDO
Un mes después de la muerte de Tristán, Ivy se hace consciente de su presencia como su guardián celestial, pero ella no está dispuesta a creer en la presencia de ángeles guardianes hasta que el asesino de Tristán empieza a acosarla.
PRÓXIMO A LEER
Perseguida por el mismo asesino que asesinó a Tristán, Ivy finalmente aprende que Tristán se ha convertido en su ángel guardián y trabaja con él para prevenir su propia muerte, pero cuando Ivy encuentra el amor verdadero, Tristán debe dejarla ir.
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