martes, 17 de septiembre de 2013

"Miles Away" Capítulo 11.

Para Logan no había sido sencillo pretender que no había estado ignorando a Gabby esos días, porque él sabía perfectamente que lo había estado haciendo, luego de que Colbie le haya admitido que ella tenía novio. ¿Por qué de repente se había sentido tan incómodo ante su presencia?¿Por qué ella lo había besado? Y el sabía con certeza que ese beso no había significado nada para ella, porque Gabby se lo había admitido, ¿pero por qué motivo el sentía que si había significado algo para el?

Luego de haber estado pensando en eso casi todo el fin de semana decidió que iba a ser mejor pretender que nada había pasado, que Gabby solo era su nueva vecina y que habían entablado una muy buena amistad. Le había costado con todo el alma haberse ido solo aquella mañana al Instituto porque ni siquiera el se había olvidado que habían quedado para ir juntos, ¿por qué la tuvo que abandonar de aquella forma? 

Y cuando Gabby le preguntó como había ido esa mañana no vaciló en responderle, ya que no quería levantar sospechas, aunque él noto claramente la incertidumbre en su voz. A Logan le había salido todo mal, desde eso hasta que Alex abrió la boca y le contó a Gabby lo de Lisa. Gabby no era de las que se quedaba callada y no iba a pasar un solo segundo donde no le recordara que no había sido completamente sincera con ella.

La mañana se había pasado tan lenta que Logan no podía soportar ni un segundo más dentro de un aula, no veía la hora de irse a casa. Cuando sonó el timbre del almuerzo se dirigió al comedor, donde sabía que sus amigos iban a estar. 

El comedor era uno de sus lugares favoritos dentro del Instituto, ya que allí pasaban la mayor parte de su tiempo libre y tenían tiempo para bromear y para pasarla bien. Era tan amplio que a veces a Logan le costaba encontrar a sus amigos, era por ese motivo que habían fijado una mesa para todo el año. Cuando entró se dirigió allí directamente, buscando desesperadamente con la mirada a su nueva vecina, pero él no la encontraba por ningún lado.

Divisó a su mejor amigo sentado en la mesa que solían sentarse siempre y se apresuró hacia aquel sector.

—Alex.—dijo Logan cuando llegó a su lado. Alex volteó.

—¡Hey Logan!—le respondió él, alzando el puño—¿Y tu comida?

—Estaba buscando a Gabby, ¿tienes idea donde está?—le preguntó Logan sin vacilar.

—Estuve con ella en Biología pero luego no coincidimos en las demás clases, supongo que debe estar buscando su almuerzo.—Alex lo observó—¿Pasó algo?

Logan negó con la cabeza.

—No, tan solo quería invitarla a que coma con nosotros. No quiero que esté sola su primer día de clases.—A Logan no le había costado admitirlo y tampoco veía el motivo para mentirle a su mejor amigo.

—Pareces preocuparte mucho por ella, Logan—le respondió Alex, mientras le daba un mordisco a su hamburguesa.—Sabes que ella es completamente capaz de cuidarse por si sola.

—Lo sé, Alex, pero es nueva aquí y no quiero que pase un mal momento, ya fue suficiente con lo que pasó este fin de semana, ¿no crees?—Logan no podía terminar de comprender porque su mejor amigo era tan desconsiderado.

—Hablando de eso...—Todos los amigos de Logan voltearon al escuchar que estaban tocando el tema.—¿Tienes idea de quien pudo haber sido?

Logan se había hecho aquella pregunta desde aquella noche, quien había sido capaz de hacer algo tan cruel sabiendo que Gabby era recién llegada. Tampoco había muchas explicaciones, había sido una broma de mal gusto y Logan daba por sentado que había sido ideada por algún muchacho.

—Quizás el grupo de Toby, Ariana y Liam.—admitió Logan finalmente, sabía que estaba entre amigos y que nadie iba a juzgarlo por sus sospechas.—Sabemos perfectamente que no son las personas más normales del pueblo.

Logan recordaba cuando era niño y solía ser amigo de Toby, pero cuando Ariana y Liam, los dos hermanos mellizos llegaron al pueblo el se había olvidado de Logan por completo, provocando que él llorara más de dos veces a la semana. Toby se había convertido en una especie de "freak", llevaba ropa holgada y casi siempre vestía con pantalones militares y una chaqueta de cuero, y era indiferente con respecto a lo que los demás pensaban de el. Nadie en el pueblo tenía el coraje de acercarse a ese grupo, ya que no solo eran los más rebeldes si no que también se rumoreaba que traficaban droga. 

—Eso había estado pensando.—Le respondió su mejor amigo, observando la mesa de los freaks de reojo.—¿Crees que debemos averiguarlo y devolver la jugada?

Logan ansiaba esa pregunta desde que había sacado el tema.

—Oh, por supuesto que sí.

Los dos rieron y comenzaron a idear un plan para darles su merecido; sin siquiera darse cuenta el horario del almuerzo había terminado y tan solo le quedaba una hora de química antes de irse a casa. 

Cuando sonó el timbre Logan se dirigió hacia su casillero y guardó sus libros, observó la hora, eran las dos de la tarde y sabía perfectamente que a las cinco era su turno en el mercado. Se dirigió hacia el estacionamiento y se subió a su camioneta, no veía a Gabby por ninguna parte, estaba empezando a preocuparse.

Cuando llegó a su casa Logan echó una ojeada a la casa de su nueva vecina y su mini-van tampoco se encontraba allí. ¿Dónde rayos se había metido Gabby? Luego de unos minutos se convenció de que estaba exagerando las cosas y que seguramente Gabby se había ido a visitar el mercado de ropa del pueblo o algo por el estilo.



—Guarda esta última caja y ya puedes marcharte.—La madre de Logan depositó una caja de madera repleta de paquetes de pasta en sus brazos.—Gracias por ayudarme, cariño.—Le dió un beso en la frente.

Logan dejó la última caja en el depósito y observó por enésima vez el reloj, ya eran las siete y media y no había tenido noticias de Gabby. ¿Había sido demasiado duro con ella?¿Había actuado como un imbécil aquella mañana? Y Logan sabía perfectamente que, por un lado, lo había hecho.

Se dio una ducha y se puso un jean y una camiseta. Le avisó a su madre que se dirigía al establo y luego se marchó; necesitaba algun tiempo a solas. Salió por la puerta del patio y comenzó a caminar a través del bosque, sabía el camino de memoria, podría haberlo hecho hasta con los ojos cerrados. 

Rayo lo observó apenas llegó y Logan notó que había algo en el que había cambiado, podía notar lo feliz que se había puesto al verlo. Cogió una zanahoria y la puso delante de su rostro y Rayo empezó a comerla lentamente.

Mientras Logan le acariciaba la trompa oyó a alguien detras suyo y se volteó al instante.

Era Gabby.

—Hola.—Lo saludó ella, haciendo un gesto con su mano. Llevaba el uniforme de educación fisica, pues claro, Logan se había preocupado tanto cuando dentro de él sabía con certeza donde se encontraba Gabby.—Tu madre me dijo que estabas aquí.

Logan le dedicó una media sonrisa y la observó por más de un segundo; a Gabby le quedaba más que bien el uniforme, el pudo vislumbrar sus largas piernas y sus voluptuosas curvas, realmente parecía una modelo.

—Si, recién terminé el turno en el mercado.

Gabby vaciló unos segundos y luego comenzó a caminar hacia el, con los brazos cruzados. Se colocó junto a él y observó a Rayo.

—¿Puedo tocarlo?

—Claro.

Alzó la palma de su mano y lentamente comenzó a acariciar al caballo de Logan, y a éste parecía agradarle bastante el tacto de su nueva vecina.

—Logan...—Gabby se dio vuelta y lo miró directamente a los ojos. Pero Logan continuó observando a su caballo.—No estás enfadado conmigo, ¿no es cierto?—El no entendía porque pero no le salían las palabras; él no estaba enfadado con Gabby y lo sabía...¿o si lo estaba?¿Pero por qué?—Sabía que algo estaba mal, lo supe desde esta mañana...

La voz de Gabby se había quebrado por completo; Logan estaba siendo un maldito egoísta y lo sabía con certeza. Volteó y, por primera vez, también le devolvió la mirada.

—No estoy enfadado contigo, Gabby.—A ella se le iluminaron los ojos.—Actué como un completo idiota esta mañana, sabía que habíamos quedado para ir juntos al Instituto y te abandoné por completo.

—Espera...—El semblante de Gabby se transformó por completo.—¿Tú...lo sabías?

Logan notó que su voz había cambiado, se había vuelto mucho más escalofriante.

—Si, lo siento Gabby es que...

—No puedo creerlo—Lo interrumpió ella.—Estuve todo el día preguntándome que había hecho mal cuando eras tú el que se estaba equivocando.

Gabby retrocedió unos cuantos pasos.

—Gabby, no te vayas, por favor.—Logan se sintió terrible.

—Logan dime la verdad una vez en tu vida, ¿por qué rayos estás tan cabreado conmigo?—Esta vez Gabby se aproximó tanto a él que sus labios estaban a tan solo centímetros.—Díme la verdad o puedes olvidarte de mi.

Entonces los recuerdos volvieron a el, tan rápidos que cuando vió a Gabby a los ojos ya casi los había olvidado; el momento en que ella había recibido aquella llamada y cuando su Colbie le había dicho que Gabby tenía novio. ¿Podía decírselo?

Rayo relinchó.

—No puedo..no puedo ahora...

—Como sea.—Gabby comenzó a caminar hacia la salida y Logan estaba observándola mientras se marchaba y sabía que esa quizás iba a ser la última vez que iban a hablarse como amigos; porque ella realmente estaba cabreada.

Logan la alcanzó y la tomó de la mano, provocando que ella se diera la vuelta. Estaban tan cerca que Gabby se quedó sin aliento.

—Logan...¿qué estas haciendo?—Abrió los ojos y Logan observó como brillaban bajo la luz de la luna. Él la tomó por la cintura, casi por instinto.

—No quiero que las cosas queden así, por favor, Gabriella.—Ella se mordió el labio—Eres muy importante para mi.

Y había sonado tan extraño para él como para ella, ya que apenas se conocían.

—Tú también eres importante para mi.

Esta vez fue ella la que rompió casi toda la distancia, él podía sentir el latido de su corazón sobre el de Gabby, y podía oír su respiración. 

Los dos amigos estuvieron abrazados por más de un minuto, como si se conocieran de toda la vida.

"Rumor has it..." Capítulo XIV.

¿Qué estoy haciendo? Me pregunté como por décima vez. Me removí incómoda en el asiento, de la camioneta de Chris. Tenía un muy corto vestido, que Jessica me había obligado a vestir. Jamás he usado un vestido en mi vida y que sea tan corto no me ayuda en nada. ¿Por qué demonios había dejado que me convencieran de venir a esta fiesta? Ni siquiera estaba invitada, es decir, es de Tiffany. Suspiré, otra vez. 

-Ya quita esa cara, te ves hermosa-Dijo Chris, tenía su mano derecha enlazada con la mía, sobre mi rodilla. Sonreí. No habiamos aclarado nada, pero no paraba de hacerme sentir bien, de una forma u otra. 

-Gracias. Tú, tampoco estás nada mal-Eso era ser mezquina. Se veía totalmente sexy en unos jeans negros, un jersey azul celeste de botones, ese color le sentaba demasiado bien. Le quedaba un poco ajustado, haciendo más obvios, sus ya notorios, músculos. Me guiñó y siguió conduciendo. Se estacionó frente a una gran casa blanca, que estaba atisborrada de personas.

-¿Lista?-Asentí. Por más que me negué, me convenció, como siempre, para venir a esta tonta fiesta. En la que estaba segura, no era deseada.-Ya quita esa cara, por favor-hizo un mohín. Mierda. No otra vez. Este chico sería mi perdición. Era como un juguete, que manejaba a su antojo. Hice un intento de sonrisa. Emitió una sonóra carcajada y luego me depositó un beso rápido en mi frente.

Tomé su mano cuando la extendió hacía mí. Caminamos en silencio, pero ambos con una sonrisa en nuestros rostros. No tenía idea de porque estaba tan feliz. Tal véz fuera los obvios y constantes momentos en los que Chris coqueteaba conmigo, no sé que sería, pero me sentía segura, a su lado. Tiré de su mano, para que se detuviera. Me observó extrañado, cuando estiré mis brazos, al rededor de su cadera, en un abrazo que correspondió.

-Te quiero-susurré. Me estrechó entre sus brazos. Se alejó un poco de mí, dejándome ver su rostro. 

-Yo también peque-su mirada era triste. Posó su mano, en la parte baja de mi espalda, y me indicó que siguieramos caminando. 
1,2 y 3 Chris. Conté mentalmente, mientras lo veía reirse enérgicamente junto a Vince. Sentía todo darme vueltas, me levanté y me pareció ver como los muebles se sacudían salvajes. Me sostuvé de la pared. Tenía que ir al baño a refrescarme. Ví la mesa junto a mí, con todos esos vasos vacíos. ¿Había bebido tanto? Estrujé mi cerebro, intentando recordar cuánto tiempo había pasado. Caminé por un largo pasillo, en busca del cuarto de baño. Necesitaba vomitar, sentía toda mi bilis subir por mi garganta. Corrí, en un intento fallido de no tropezar. Mis pies se enredaron con la alfombra, y caí de bruces, a los pies de alguna persona, que no lograba reconocer. Joder. Mis brazos flaquearon, en un intento de levantarme, y volví a caer, golpeándome la barbilla y rompiendo mi labio inferior con mis incisivos. Gemí y me quedé en el suelo, en posición fetal. 

-Vaya, qué tenemos aquí-Daniel. Ni siquiera me molesté en levantar la cabeza, quería quedarme en el seguro suelo. Unos brazos se pasaron debajo de mis rodillas y mi espalda, luego estaba contra el fuerte pecho de Daniel Rizzoti. Esto estaba mal. Si Chris lo veía. Intenté resistirme, pero él me pegó más contra su cuerpo. Mi estado era lamentable, era como una muñeca de trapo, que podrían manejar a su antojo.

-Bajame-gemí. ¿Desde cuándo Daniel tenía 3, no espera, 4, cabezas? 

-Mierda, Ainhoa. Estas borracha-hizó una mueca y negó con la cabeza. No me digas, quisé decirle, pero no estaba segura de que pudiera articular más de una palabra por minuto. Comenzó a caminar, a no sé donde. 

-¿A...dón..dónde...vam..os?-pregunté como pude. Patético, Nhoa. 

Me miró y frunció más el ceño. 

-Afuera, necesitas aire fresco-dijo fastidiado. En cuanto estuvimos en un jardín bastante amplio, y podría ser agradable, si no me escontrará tan ebria, me dejó sobre el suelo y caminó un poco lejos de mí-Lo que me faltaba, cuidar a una mocosa...-lo escuché decir. ¿Qué demonios?

-Yo...no n-necesito q...que tú, cuides de...mí-le grité como pude. No soné tan confiada como hubiera querido. Lanzó una carcajada, que sólo me hizo molestar más. Yo no necesitaba que nadie me cuidara, yo no le pedí que viniera a mi rescate, estaba muy cómoda en el suelo.

-No puedes ni mantenerte en pie tú sola, hazme un favor y siéntate y así pueda pensar qué hacer contigo-No abandonó esa sonrisa soberbia suya. Cerré mis ojos, intentando buscar paciencia. No podía discutir con él, sólo conseguía ponerme en ridículo a mí misma. 

Chasqueé la lengua, fastidiada. Daniel, estaba no muy lejos, con su mirada fija en mis piernas, y el escote no muy revelador de mi pequeño vestido. 

-Juro por Dios, que si no estuvieras tan ebria ya hubiera...-se calló y se acercó muchisimo a mí, sus ojos estaban negros, presos de pura lujuria. Se humedeció los labios. Mierda, no. No mires sus labios. Contuvé la respiración, presa del pánico. Yo no quería besarlo, o bueno, no del todo-Ainhoa...-susurró mi nombre, lo miré embobada. Pensé en Chris, y en lo tierno que había sido los últimos días. Pero sólo ocurría cuando estabamos solos, de resto, me trataba normal. ¿Me estaba utilizando? 

-¿Te gusta lo que miras?-reí tontamente al ver como observaba mis labios. 

-No tienes idea-murmuró. Se acercó a mi cuello y lo llenó de pequeños besos. Reí al sentir su respiración contra mi garganta. Continúo su camino de besos, subiendo por mi mandíbula y se detuvó cerca de mis labios, dudando. Mis vellos se erizaron al sentir su aliento, contra el mío. Esto no estaba bien, pero se sentía muy bien. Acorté la distancia y dejé que mis labios navegaran, entre los suyos, como un buque en altamar. A diferencia de Chris, él era más lento y intenso. Me separé, en busca de aire. ¿Qué demonios había hecho? jadeé.
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