Gabby había decidido asistir a la fogata. Luego de pensarlo una y otra vez decidió que sería lo mejor intentar integrarse en aquella sociedad desconocida, para no estar más desorientada de lo que iba a estarlo el primer día de clases. Pudo llegar a la fogata perfectamente, se oían las voces de los jóvenes de Nasvhille y también se vislumbraba la luz tenue del fuego.
Gabby había dudado si hacerlo o no, uno de los motivos había sido Colbie porque, a pesar de que nadie robaba en aquel pueblo, no estaba tan confiada como lo había estado Logan cuando se lo explico; ella era una nueva habitante. Pero, finalmente, tuvo que confiar en la palabra de su nuevo vecino, llenarse de valor y presentarse.
Se alegró cuando vio a Logan antes que a cualquier otro jóven, ya que ella solo lo conocía a él; como era de esperarse, se había portado igual de amable que aquella tarde y Gabby disfrutó cuando llegaron sus amigos.
—¡Buenas!—Un chico de ojos azules y cabello castaño oscuro se apresuró a decirle a Gabby y luego depositó un beso en su mejilla; había sido precipitado y Gabby no pudo evitar mostrarse sorprendida, aunque había intentado disimularlo lo mejor posible.—¿Eres la chica nueva, verdad?
Gabby debía ganarse la simpatía de las personas, no podía dedicarse a ser un ente que no hablaba para luego caerle mal a todo el mundo. Entonces, recordó lo que su madre le había dicho la primera vez que ella había sido invitada a un evento con sus amigos, luego de entrar al equipo de Hockey; «Gabby, recuerda que si alguien te habla, sonríe, siempre sonríe ¿oíste? Y si no logras hacerlo, por algún motivo, haz alguna buena broma. Pero, después sonríe; no lo olvides.»
—Si, ¿te divierte llamarme de esa forma?—De repente, se puso seria y el amigo de Logan no supo como reaccionar. Luego ella comenzó a reír y le dedicó una sonrisa, al igual que le había aconsejado su madre dos años atras.—¡Estoy bromeando! Me llamo Gabby, por cierto.
—Oh, había olvidado que la gente de la ciudad solía reírse. Mi nombre es Alex y estos son Jake, Eliot, Ian y Paul...
El amigo de Logan, el que se hacía llamar Alex, estaba señalando a otros chicos mientras le dedicaba una sonrisa de bienvenida, por lo menos, había simpatizado con alguien. Por un segundo, Gabby se volteó y se dedicó a observar a quienes más estaban presentes en la fogata; había otro grupo de chicos y dos grupos de chicas. Cuando la mirada de Gabby se posó en el grupo de las chicas, que parecían ser las más "populares", no pudo evitar sentír un escalofrío por todo el cuerpo, por su mirada frívola y la mueca de disgusto que le habían dedicado.
¿Cómo rayos podían despreciarla si ni siquiera la conocían?
—Gabby, ¿te encuentras bien?—le preguntó Alex, al notar que ella estaba perdida en otro mundo. Ella volteó nuevamente.
—Si, lo siento—pero ella no podía olvidar aquella mirada amenazante, parecida a la que le había dedicado la madre de Logan en el mercado.—¿Quiénes son esas chicas?—farfulló ella—, me miran como si vieniese de otro planeta.
Alex recorrió con la mirada el sitio y luego la observó de vuelta.
—¿Ellas? Las chicas del Instituto, no les hagas caso, probablemente solo están intentando marcar territorio o algo por el estilo, como hacen las hembras—La naturalidad en la voz de Alex provocó que Gabby se sintiera algo más tranquila.
—¿No son los machos los que suelen marcar territorio?—inquirió Gabby, algo confundida.
—Si, como sea, no voy a ser veterinario así que no me hace falta saber esos detalles—bromeó Alex y Gabby soltó una carcajada.
—¿Y te gusta Nashville?—preguntó el chico que se hacía llamar Jake, era bastante robusto y tenía unos ojos café que brillaban bajo la luz de la luna.
—Si, es muy bonito—admitió ella mientras asentía con la cabeza—Ni un poco parecido a la ciudad y lo digo en el buen sentido.
—¿Es tan malo? Digo, vivir en la ciudad—soltó Jake y Gabby se sintió algo incómoda.
¿Cómo iba a decirle a unos chicos que apenas conocía que a ella vivir allí le parecía un infierno? ¿Qué Nashville no era absolutamente nada comparado con Washington? ¿Qué no veía la hora de regresar a su ciudad y recuperar su antigua vida? Entonces, decidió ser lo más sincera posible, intentando de no herir los sentimientos de sus nuevos conocidos.
—Vivir en la ciudad es alucinante, ¿saben?—A Gabby se le hizo un nudo en la garganta—.Me cuesta muchísimo desligarme de mi antigua vida pero debo superarlo y comenzar de nuevo, no puedo quedarme encerrada en casa todos los días lamentándome por lo que me tocó vivir; debo proyectar al futuro y no quedarme hundida en el pasado.
Y las palabras de ella habían sonado completamente convincentes, pudo notarlo por la sonrisa que había recibido de todos los demás, pero solo había un pequeño gran problema; ¿cómo era que lo había dicho con tanta facilidad si le costaba muchísimo asimilarlo? ¿Si ella sabía perfectamente que no podía proyectar al futuro y olvidarse de su antigua vida?
—Ya lo creo, mi padre ha viajado un par de veces y me ha dicho que es otro mundo—dijo Alex, completamente orgulloso de ello.
—Si, realmente lo es—contestó Gabby.
De repente, el grupo de chicas que habían fulminado a Gabby con la mirada aparecieron detrás de los chicos y ella las vio primera que nadie. Continuaban con la misma mirada amenazadora pero cuando los chicos notaron su presencia se pusieron serias, para disimularlo un poco.
—Vaya, vaya, mira lo que tenemos aquí—exclamó una de ellas; tenía el cabello por los hombros y era pelirroja, con los ojos negros—No estábamos al tanto que habías sido invitada hoy...
Gabby se sorprendió cuando notó que le estaban hablando a ella.
—¿Yo? Ah, bueno, fue algo de último momento—masculló Gabby, algo intimidada ya que ella no tenía ninguna clase de autoridad allí. Y lo odiaba—Me invitó Logan esta tarde...
Ella arqueó las cejas y las demás la imitaron; eran como pequeños títeres.
—¿Tienes algún problema, Isabelle?—interrumpió Alex, al ver la mirada de disgusto en su rostro—Ella está tan invitada como lo estás tú, por si no lo sabías las fogatas son para todos los habitantes de Nashville—Él observó a Gabby—Y, ahora, Gabby es una de nosotros.
«Gabby es una de nosotros» Aquellas palabras la habían dejado helada y a la vez había apreciado la forma en que el amigo de Logan la había defendido; después de todo, ella no era nadie para él.
—¿Problema?¿Yo?—bufó Isabelle, actuando el papel de inocente—¿Cómo voy a tener problemas con la recién llegada? Estoy segura que has tenido una gran bienvenida, ¿no es así?
Gabby no entendía si estaba siendo sarcástica o realmente se lo estaba preguntando; pero, antes de siquiera llegar a responderle, su celular comenzó a vibrar.
—Vuelvo en un minuto—anunció ella, solo observando a los chicos y se dio la vuelta para atender el llamado.
A Gabby le sorprendió que un número privado la esté llamando pero eso no la detuvo, atendió el móvil considerando que quizás era su padre llamando desde el hotel en donde se estaba quedando.
—Buenas noches, hablamos de la policía local del pueblo de Nasvhille—Gabby sintió como si su corazón se hubiese detenido—¿Es usted Gabriella Nicolini?
—Sí—afirmó ella, la voz le temblaba.
—Estamos al tanto de la ausencia de su padre por motivos laborales y queríamos informarle que ha habido un incidente en su casa—Gabby se llevó la mano al corazón y al instante, la imágen de Colbie apareció en su mente—Debe venir aquí inmediatamente; la esperamos.
Y el policía colgó.
Ella no sabía que hacer; si largarse a llorar y echarse al suelo o armarse de valor y enfrentar lo que ella misma había provocado. Pensó en su hermanita pequeña, pensó en lo que podía haber pasado y pensó también en lo peor...
¿Podría estar muerta? Gabby se llevó la mano a la boca e intentó disimular sus sollozos; necesitaba ayuda y la primera imágen que le vino a la mente fue la de Blake, pero Blake no estaba allí, él ya no estaba cerca de ella como lo había estado antes. Entonces, la imágen de su novio fue reemplazada inmediatamente por la de Logan.
Ella volteó con los ojos húmedos, mientras temblaba y corrió hacia donde estaba el grupo de chicas y chicos; no veía a Logan por ninguna parte y lo buscó por más de un minuto. Entonces, divisó a Alex y se acercó a toda velocidad.
—Alex, ¿dónde rayos se metió Logan?—Todos los presentes voltearon al escuchar la voz desesperada de la chica nueva y a Alex se le partió el corazón al verla con el rostro lleno de lágrimas y los labios rojos de tanto haberselos mordido.
—Se fue con Lisa hacia el bosque hace unos minutos, ¿qué sucede?—Él la tomó por los hombros—¿Te encuentras bien?—Alex la observaba a los ojos y Gabby consideró unos segundos si debía pedirle ayuda a él o no, pero apenas había entablado una conversación de diez minutos con él y casi involuntariamente se soltó de sus brazos y echó a correr hacia el bosque.
Gabby sentía las extremidades de su cuerpo adoloridas, como el pecho subía y bajaba continuamente a causa de su agitada respiración y como, por la oscuridad del bosque, se le dificultaba diez veces más la visión.
—¡¡Logan!!—vociferó ella, una y otra vez, con todas sus fuerzas. Habían pasado cinco minutos y él no respondía a sus llamados, Gabby se había perdido completamente y sentía el corazón en la boca; era el peor día de toda su vida.
Entonces, oyó su voz y la salvó del abismo en el que estaba entrando.
—¡Gabby!—Vio una figura moverse detrás de unos árboles y a medida que se fue acercando divisó a Logan que la observaba preocupado, mientras corría hacia ella. Llegó a su lado en tan solo segundos—¿Qué sucede?—Él le secó las lágrimas con el pulgar, a Gabby no le salían las palabras y temblaba cada vez más—¿Por qué estás llorando? Dios, Gabriella, dí algo...
Ella alzó la vista y se echó en los brazos de Logan, mientras gimoteaba.
—Ha sucedido algo en casa, me llamó la policía; necesito regresar y no sé como, estoy tan perdida y pensé que tú podrías ayudarme—musitó, encima de la camiseta mojada de Logan; mojada a causa de sus lágrimas.
Logan la arropó con sus fuertes brazos y le acarició el cabello, Gabby podía sentir perfectamente el calor que manaba su cuerpo y el aroma a menta que tenía; pero Colbie era su prioridad ahora y debía llegar a su casa lo antes posible.
—Va a estar todo bien, vamos.
Logan tomó su mano y comenzó a correr, mientras arrastraba a Gabby hacia quien sabe donde; a Gabby le costaba bastante seguirle el ritmo a Logan sin tropezar o dar algun traspié, él seguramente conocía el bosque como la palma de su mano porque había vivido allí siempre pero Gabby estaba perdida como una niña de cinco años en un centro comercial sin su mamá.
Logan corría lo más rápido posible, mientras esquivaban árboles y arbustos, ella se maldijo nuevamente por haberse puesto plataformas; las manos le sudaban y el corazón le latía a mil por hora, tan solo quería llegar y saber que su hermana se encontraba perfectamente, intacta, que nada le hubiese sucedido.
—Por aquí, Gabby—le indicó Logan y la hizo pasar por encima de una valla. Le rodeó la cintura con un brazo y con el otro le alzó los pies; ella se echó hacia adelante y atravesó la valla, e intentó caer equilibradamente. Pero, claro, llevaba plataformas y cuando pisó el suelo dio algunos traspiés y, antes de caer al suelo, Logan la alcanzó y la tomó por los hombros—Ten cuidado.
Sus manos acariciaron suavemente su espalda y se le erizó la piel ante el tacto; un escalofrío le recorrió la nuca. Ignorando aquella reacción Gabby asintió con la cabeza y comenzaron a correr nuevamente.
Y, casi sin darse cuenta, Gabby había llegado junto a Logan a su nuevo hogar.

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