miércoles, 19 de junio de 2013

"Miles Away" Capítulo 9.

Quizás había sido una idea algo fuera de lugar o quizás había tomado la decisión correcta, pero en esos momentos Logan no estaba seguro de que era realmente lo que debería haber hecho; solo estaba seguro de una cosa, de que no se arrepentía de haberse levantado al alba aquella mañana para arreglar el desastre que algun descerebrado había causado en la casa de Gabby. Ella no se merecía eso, Dios, no se merecía nada de lo que le había sucedido la noche anterior y, sin embargo, la cosas habían resultado aún peores de lo que esperaba. Y Logan no podía sentirse peor por ello...

No lo había hecho para remediar el hecho de que él había sido el que la había persuadido para que fuera a la fogata si no porque, a pesar de no conocerla mucho, sabía que Gabby era una buena persona y que no tenía porque soportar algo así solo por mudarse a una nueva ciudad. A el le extrañaba que alguien de Nasvhille fuera capaz de hacer algo así, pero como solía decir su madre, "siempre hay una primera vez para todo"

Y mientras jugaba con Colbie y Logan observó a Gabby en pijama, tan desarreglada, tan natural...supo que todo lo que había hecho no había sido en vano y que realmente lo había hecho de corazón; también la actividad que tenía planeada para pasar la mañana con ella y su hermana, para levantarles un poco el ánimo.

No pudo evitar irritarse ante la insistencia de Gabby por saber porque había hecho aquello, hasta parecía su madre, pero Logan sabía que no lo hacía para ponerle los pelos de punta si no porque realmente quería saber el motivo. 

—Mira, sé que tu padre te regaló una mini-van blanca porque mi tío se la vendió hace un par de semanas y sé que está guardada aquí, en este garage...—Logan le dió una palmada a la puerta de madera del garage de Gabby y ésta se abrio, revelando el vehículo.—Y ésta mañana tuve una idea...

Gabby le dedicó una sonrisa.

—Que impulsivo que está hoy, señor Palmer.

Logan se encogió de hombros.

—Si, es una vez cada tres años, disfrútalo, no se ve muy a menudo.

—Muchas gracias, tomaré el consejo.—Su vecina estaba bastante intrigada.

Cuando Logan sacó del garage el carrito con ocho botes de pintura y tres pinceles, ella no pudo evitar quedarse boqui-abierta y Logan no entendía si era porque estaba entusiasmada o porque no entendía el propósito de aquellos botes. 

—Logan, ¿por qué estás haciendo esto?—La inesperada respuesta de su vecina lo dejó pasmado, ya que él esperaba una reacción completamente diferente. Gabby notó la incertidumbre de su rostro.

—¿Hacer qué?—Y Gabby palpó perfectamente la amargura en la voz de el.

—Ésto...—Ella extendió el brazo y señaló la casa y luego los botes de pintura; el sabía perfectamente a que se estaba refiriendo.—Sabes de lo que estoy hablando, Logan, por favor...guíame un poco aquí.

Pero Logan no había pensado demasiado en sus acciones, como había dicho Gabby anteriormente, el había sido impulsivo y tampoco sabía como guiarla, ya que ni el mismo sabía porque se había sentido tan culpable por todo lo sucedido.

—Sentí que debía hacerlo.

Fueron las únicas palabras que Logan pudo pronunciar.

—Logan, ¿todo esto es por...culpa?¿Sientes culpa por lo que sucedió ayer?—Y ella misma dijo la palabra que él había temido decir en voz alta. Quizás si... quizás si sentía culpa y no tenía el valor de admitirlo.

Logan permaneció en silencio.

—Oh, Logan, por favor no lo hagas—pronunció ella y se acercó a él. Logan desvió la mirada y sacudió la cabeza.

—No lo hice solo por culpa, Gabriella, hago esto porque me importas.

Y las palabras de su nuevo vecino la habían dejado atónita, anonadada, sin palabras; ¿ella le importaba? Y lo reconsideró varias veces, sabía que él también le importaba a ella pero tan solo se conocían hace un par de días... ¿por qué había sido tan fácil para los dos preocuparse el uno por el otro?

—Gracias, en serio lo aprecio mucho.—Gabby quería romper el silencio incómodo que se formó luego de haber dicho aquello—Entonces, ¿qué hay de esos botes?

El semblante de Logan cambió por completo.

—Estaba pensando que ya que tu camioneta es blanca sería divertido pintarla—Logan se encogió de hombros y Gabby se sintió bastante bien.—Hablé con mi tío, fue él el que me dio la pintura esta mañana, escogí colores distintos para hacerla llamativa...

—Perfecto, quiero ver el rostro de todos en el Instituto cuando me vean llegar con mi camioneta arcoiris, seguramente voy a pasar desaparcibida ¿no crees?—Logan le dedicó una inmensa sonrisa que la hizo sentir a gusto.

—Supongo que vamos a asistir al mismo Instituto, podríamos ir juntos, si quieres.

—¿Solo hay un Instituto en Nashville?—Gabby parecía perpleja.

—Bueno, en esta zona, sí—afirmó Logan.—A menos que quieras conducir setenta kilómetros todas las mañanas para llegar al otro Instituto que está relativamente cerca.

A Logan no le parecía nada del otro mundo, pero sabía que para Gabby eso era una novedad, ya que seguramente donde ella solía vivir había un Instituto en cada esquina.

—¿Setenta kilómetros?¿Para alejarme de ti? Pues, no me parece demasiado—Lo desafió Gabby.—Creo que voy a hablar con mi padre, a ver que podemos hacer al respecto.

El semblante en el rostro de Logan se volvió de repente sombrío y le dedicó una mueca escalofriante.

—¿Ah, sí? Hoy está muy chistosa, señorita Nicolini—Logan se agachó y cogió uno de los pinceles, lo sumergió en la pintura roja y en una rápida maniobra lo salpicó sobre su nueva vecina.

Gabby soltó un grito mezclado con risas cuando la pintura roja le nubló la vista y le adornó completamente el pijama.

—¡¡LOGAN!!—gritó con todas sus fuerzas.—¡¡NO PUEDO CREER QUE LO HAYAS HECHO!!

Gabby no podía dejar de reír, al escuchar la risa de su nuevo vecino y por el hecho de que se había arriesgado por completo. Mientras Logan se sostenía el estómago porque no podía dejar de reír Gabby aprovechó, imitó la acción de su vecino y lo bañó en pintura azul. Pudo captar la expresión divertida de su rostro y ella se alegró de que no se lo había tomado para mal.

—Oh, no vas a salvarte ahora.

Logan pronunció aquellas palabras con la velocidad de un rayo ya que en segundos ya estaba sumergiendo el pincel de vuelta y salpicándolo sobre Gabby. Ella no podía dejar de reir y le costaba todavía más vengarse de él si debía sostenerse el estómago por la risa.

—¡¡Logan, Logan, Logan!!—Gabby gritó con todas sus fuerzas y Logan, que estaba a punto de salpicarla nuevamente, se detuvo. El la miró preocupado.

—¿Pasa alg...?

Antes de que Logan pudiera terminar la oración Gabby cogió el bote de pintura y se lo echó a Logan en la playera; abrió los ojos de par en par, no podía creer lo que Gabby acababa de hacer. Entonces, ella no tuvo otra opción que salir corriendo de allí, para que su nuevo vecino no la alcanzara.

—¡Te voy a atrapar y lo sabes!—Logan corría detrás de Gabby y ella sabía perfectamente que iba a alcanzarla en cualquier momento pero el hecho de que lo había dejado anonadado la animó.

Gabby intentó no tropezarse pero el terreno del patio delantero de su casa estaba lleno de hoyos y la coordinación no era una de las cualidades de ella, y en tan solo segundos ella cayó al suelo y Logan encima de ella. 

Gabby intentó zafarse pero le era imposible, no con el peso de Logan encima de ella; le cogió las muñecas y las puso arriba de su cabeza, dejándola completamente indefensa y sin manera de escapar. Gabby forcejeaba mientras reía y pudo notar la sonrisa en el rostro de su nuevo vecino que la observaba más que divertido.

—¿Y ahora qué vas a hacer, eh?—espetó él, mostrándole la lengua.

Gabby se acercó a él y lo besó; sin lengua, solo un roce de labios y Logan quedó completamente pasmado. Fue en ese momento cuando Gabby logró zafarse de sus brazos y pudo salir corriendo nuevamente, dirigiéndose hacia la entrada de su casa. 

Cogió la manguera y prendió el agua, para comenzar a limpiarse. Aunque, Logan continuaba parado en el mismo lugar donde lo había dejado, con su mano sobre sus labios, todavía anonadado. La observó desde lejos, más que confundido, pero Gabby no entendía porque se sentía de aquella forma; ellos dos eran amigos, no eran nada más, un beso no le hacía daño a nadie. Es más, Gabby lo había hecho involuntariamente, era lo único que se le había ocurrido en el momento.

Logan vaciló unos instantes y luego se dirigió hacia donde ella estaba parada, con un semblante en su rostro que Gabby no había visto jamás.

—Ven, vamos a quitarnos esto.—exclamó Gabby y tomó su mano. Logan estaba perplejo, entonces ella comenzó a mojarlo en la espalda mientras con su mano lo acariciaba, para remover la pintura. 

Recorrió sus hombros y sus brazos y sintió un extraño calor ascender por su cuerpo.

—Será mejor que te quites la camiseta.—Logan la observó de reojo y Gabby intentó no sonrojarse. Luego, se la quitó por encima de la cabeza.

Ésta vez Gabby pudo lavarle la espalda a la perfección y luego Logan se volteó y ella se quedó en su lugar, sin atreverse a tocarle el pecho.

—Puedo hacerlo yo si te molesta.—masculló él, observándola con aquellos ojos café que le provocaban un cosquilleo estimulante en la nuca. Y Gabby negó con la cabeza.

Apoyó la palma de su mano en su pecho y comenzó a lavarlo, mientras frotaba su piel contra la de él, y su respiración comenzó a ser irregular. Por algún extraño motivo Gabby comenzó a tener pensamientos que jamás había tenido hacia Logan, podría haber dado tan solo un paso y besarlo, allí, delante de su nueva casa, besar a su nuevo vecino. Pero, se concentró en el hecho de que tenía novio y que se suponía que no debía pensar en esas cosas.

La mano de Gabby recorrió sus pectorales y la fina linea que los separaba, sintió sus abdominales mientras el agua mezclada con la pintura azul se escurría entre sus dedos. Ella no podía quitar la mirada de su cuerpo, no quería encontrarse con los ojos de Logan, estaba intentando evitar el contacto visual.

Entonces, Logan le quitó la manguera de las manos y tiró de ella hacia si, provocando que sus miradas se unieran sí o sí.

—Gabby, lo que pasó...

—¡Gabby, Gabby!—Colbie estaba gritando el nombre de su hermana desde el porche y se encontraba con el móvil de ella en su mano. Los dos se separaron al instante y se quedaron mudos.

—¿Qué sucede, Colbie?—le preguntó ella, luego de unos segundos, y la voz le tembló.

—Es Blake, al teléfono.—Los ojos de Gabby se abrieron de par en par y no pudo evitar sentir como el corazón le dio un vuelco.

Se acercó a su hermanita y tomó el móvil y no pudo evitar sentirse afligída cuando oyó las palabras de Logan y su hermana menor.

—¿Quién es Blake?—le había preguntado él.

—¿Blake? Es el novio de Washington de Gabby, ¡no sabes lo mono que es!

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