martes, 7 de mayo de 2013

"Miles Away" Capítulo 2.

— ¡Eres un gallina, Palmer!

La voz del mejor amigo de Logan Palmer se oyó por todo el pueblo; mientras varios alumnos estaban en clase, Logan y sus amigos se habían escapado para ir a jugar un partido de fútbol; era algo que solían hacer habitualmente, aunque siempre traía sus consecuencias. Se salteaban las clases y luego íban a la última de todas, para simular estar presentes; la mayoría de las veces salían victoriosos en sus pequeñas travesuras aunque, de vez en cuando, los encontraban.

Pero Logan y sus amigos eran demasiado cabezadura como para dejar de hacer lo que hacían casi todos los viernes, cuando la semana estaba por terminar y las ganas de asistir a clase eran nulas. Su mejor amigo, Alexander Hayes, lo estaba marcando desde el equipo contrario y cuando Logan trató de evadirlo cuando poseía el balón él comenzó a gritarle; habían sido mejores amigos desde pequeños, desde que Logan había comenzado a caminar a los dos años y Alex lo empujaba para que cayera.

Eran dos polos completamente diferentes, mientras que Logan era una persona serena y apacible, Alex era impaciente y vanidoso. Pero eso no impidió que se llevaran bien desde la infancia hasta su plena adolescencia y solían ser ellos dos los que planificaban las huídas del Instituto; sus padres congeniaban a la perfección y ellos fueron el motivo por el cual se conocieron.

Los profesores del Instituto solían mostrarse anonadados cuando veían que Logan estaba involucrado en todos los asuntos de desobediencia y les sorprendía todavía más que rompiera casi todas las reglas; él estaba completamente al tanto del hecho pero no se inmutaba, en absoluto, ni siquiera le daba importancia. Pero, eran los padres de Logan los que querían un buen futuro para su hijo y se mostraban furiosos cada vez que recibían una llamada del Instituto; en un pueblo tan pequeño como Nashville, todos sabían tu vida y tú sabías la vida de todos.

Logan había vivido en Nashville desde que tenía uso de la memoria y sus padres también lo habían hecho; se habían conocido en el Instituto y se habían casado a los dieciocho años de edad. Lamentablemente el padre de Logan sufrió un accidente a los veinte que provocó que se quedara ciego; eso le cerró casi todas las puertas y tuvo que conformarse con abrir un mercado en el pueblo y tener una empresa familiar. Todos sus sueños se habían desvanecido e intentó adaptarse lo mejor posible ante su discapacidad; eso no lo detuvo para nada, ya que el mercado de Los Palmer era el más famoso del pueblo.

El aire del campo provocaba que Logan se sintiera relajado y agusto, supo desde siempre que ese era su hogar y que jamás podría vivir en otra parte; a Logan le apasionaban los caballos y tan solo la idea de vivir en un sitio donde no pudiera interactuar con ellos le ponía los pelos de punta.

Al finalizar el partido corrieron hacia el Instituto que se encontraba a unas cinco cuadras. Se secaron la transpiración con una toalla y, apenas sonó el timbre para la última hora, se sentaron en sus asientos como si hubiesen estado ahí todo el día. Logan estaba exhausto y sediento y cuando el profesor de Trigonometría entró por la puerta no se sintió para nada mejor.

Aunque le reconfortaba saber que más tarde íba a juntarse nuevamente con sus compañeros a tomar unas cervezas y comer unas pizzas, actividad que también solían hacer todo los viernes. En Nashville nada era bastante alocado y vivían en paz, sin el molesto ruido de la ciudad y con un ritmo mucho más sereno.

Cuando finalizaron las clases Logan se acercó a Bella, una de las pocas chicas que asistían a su clase.

—Bella, espera.— le dijo Logan y aceleró el paso. Ella frenó y volteó el rostro.

—¿Qué sucede, Logan?— Bella parecía algo distraída.

—¿Hicieron algo importante hoy?— Logan daba por sentado que sus padres íban a asesinarlo si se enteraban que se había salteado las clases nuevamente entonces intentó buscar un modo de ponerse al día y sabía que Bella era bastante aplicada.

—¿Por qué en vez de molestar a los demás no asistes a clase como cualquier chico normal?— Logan abrió los ojos de par en par, aquella chica jamás le había hablado de esa forma.

—Lo siento, no sabía que...

—¿Qué?— lo interrumpió ella y lo observó desafiante. Luego, sacó unas hojas de su cuaderno y se las dió. —. Toma, ahí esta la tarea y lo que hicimos hoy.

Logan asintió con la cabeza.

—Muchas gracias, enserio. — Ella lo miró nuevamente, como esperando que dijera otra cosa y Logan se sintió incómodo.—. Realmente no quería molestarte Bella, lo siento.

Bella pareció aceptar sus disculpas porque esbozó una pequeña sonrisa y se sonrojó.

—Está bien, nos vemos en el mercado.

Ella volteó y se dirigió hacia la salida mientras la incertidumbre crecía dentro de Logan, preguntándose porque rayos ella había actuado así. Luego pensó que quizás la había hartado realmente, pidiéndole lo hecho en clase todos los viernes del mes.

Logan estaba caminando hacia la salida cuando sintió el brazo de su mejor amigo rodear su cuello, mientras lo ahorcaba jugando; lucharon por unos minutos y luego se separaron, mientras se reían.

—Oye, hermano hoy nos juntamos donde siempre, ¿si? — exclamó Alex, sonriendo.—. Jake me ha dicho que le compraron un CD country que mola muchísimo, se había olvidado el nombre del cantante pero hoy vamos a escucharlo.

—Me parece perfecto, nos vemos allí. — Logan esbozó una sonrisa y continuó su camino, mientras su cabeza daba mil vueltas, preguntándose si la Directora había percatado su ausencia y había llamado a su casa; el rezaba porque no lo hubiese hecho.

Caminó unos cuantos bloques y vislumbró el tan famoso mercado de Los Palmer que, a veces, se preguntaba porque rayos lo tenían; Logan había tenido que quedarse más de una noche trabajando en vez de salir con sus amigos, había tenido que bajar la mercadería, ayudar a descargar las cajas... y eso lo irritaba bastante. Sabía que debía ayudar a sus padres pero había veces que quería irse con sus amigos y no podía hacerlo, ya que su madre siempre le repetía que era su obligación.

Cuando abrió la puerta del mercado el barullo de todas las personas que se encontraban adentro lo inundó y rezó porque se hicieran las siete rápidamente para largarse hacia lo de Jake; su padre se encontraba en la caja, él había aprendido a diferenciar cada billete y cada moneda con las manos y era el encargado de cobrar en el mercado mientras que la madre de Logan atendía los clientes con unas ocho personas más y, muchas veces, él también lo hacía.

—Estoy aquí.— vociferó Logan, por encima del gentío.

Su madre le hizo una seña con la mano y su padre le devolvió el saludo, supo que era una buena señal y que no habían recibido ninguna llamada del Instituto. Ya que no habían pedido su ayuda Logan se dirigió a su habitación y se recostó en su cama para descansar unos minutos.

Se sentía exhausto y tuvo una gran necesidad que solía tener diariamente; ir a visitar a Trueno. Trueno había sido el caballo de Logan desde que era pequeño y ahora era como parte de la familia y Logan lo apreciaba más que nadie. Descendió las escaleras traseras, las que daban a la granja y al gran jardín; el mercado constaba con tres partes, el negocio en sí, la granja (donde cultivaban, ordeñaban etc.) y la casa de Logan.

Pero los caballos estában todavía más lejos, Logan debía atraversar el jardín y la granja hasta llegar a los establos, que estaban algo escondidos detrás de toda la vegetación. Ver a Trueno lo reconfortó, de alguna manera aquel caballo lo hacía sentir perfectamente bien y no pudo evitar pensar que haría él cuando Trueno no estuviera más.

Y el caballo, café con leche, pareció leerle el pensamiento ya que dió dos pasos hacia Logan y le tendió la cabeza para que lo acariciara; sus ojos verdes hacían que Logan se sintiera en su hogar y el tiempo se pasó volando, casi ni se había percatado que eran las siete cuando miró su reloj y supo que estaba llegando tarde a casa de Jake.

Enfiló hacia su casa, sabía el camino de memoria ya que lo había hecho cientos de veces, ni siquiera debía explicarle a sus padres que se había marchado ya que daban por sentado que Logan iba a estar allí.

Cuando tocó la puerta comenzó a oír las voces de sus amigos, que se mezclaban con la música y las risas; Jake, un muchacho menudo, que medía un metro ochenta y tenía los ojos café, le abrió la puerta.

Logan se dirigió al patio, automáticamente, siempre cenaban allí. Alex y todos los demás estaban sentados en sus respectivos lugares y cuando Logan llegó todos lo saludaron emocionados.

Él tomó asiento junto a Alex y comenzó a beber una cerveza.

—¿Tú, has oído algo Logan?— le preguntó su mejor amigo y Logan se sintió completamente desorientado. Alex supo percatar su incertidumbre.— Digo, de la nueva chica...

Logan negó con la cabeza.

—¿Nueva chica?—exclamó él.—¿De qué estás hablando?

Todos lo miraron anonadados, como si fuera la abominación más grande del Universo.

—¿Hablas en serio?— lo interrumpió Jake y comenzó a reír, luego de llevarse la cerveza en la boca. —. Parece ser que vamos a tener una nueva integrante en el pueblo. — finalizó él.

A Logan no pareció sorprenderle para nada y no entendía porque sus compañeros le daban tanta importancia.

—¿Y?— farfulló él, todavía algo confundido.—Digo, no es como si nunca hayamos visto a una nueva familia mudarse o algo por el estilo.

Entonces, Alex se acercó más a él y le habló con una voz burlona.

—No estámos hablando de cualquier familia, Palmer. — Él lo observó divertido y luego desvió la mirada. —. Estámos hablando de los Nicolini.

Pero a Logan ese apellido no lo inmutó y no le provocó absolutamente nada.

—¿Los Nicolini?— Alzó la ceja y se dirigió a su mejor amigo.—¿Y esos son...?

—Logan, creo que de todas las personas que conozco en este mundo eres el más despistado de todos.— le dijo Alex.—El helado que vendes en el mercado, ¿de qué marca es?

Logan tuvo que pensarlo más de una vez y no encontró la respuesta, ni siquiera después de unos segundos.

—Nahiri, Nachimi, Ne...

—¡Nicolini! — exclamó Alex y todos comenzaron a reír, Logan no pudo evitar que se le escapara una pequeña sonrisa.

—¿¡Hablas en serio!? Estaba seguro que era Negrini. — admitió, con una voz burlona.

—Dicen que la industria ha estado decayendo, según mis padres creen que han hecho una mala inversión o algo por el estilo.— les dijo Jake, que estaba llegando con dos pizzas en las manos.

—¿Y eso que tiene que ver con que se muden a Nashville?— preguntó Logan, ya que no podía encontrar la conexión entre los dos acontecimientos.

—Quiere decir que seguramente están buscando alguna forma de arreglar todo ese lío— continuó Jake.—, y esa "forma" se encuentra aquí. En Nashville.

Logan no supo entender que era lo que buscaba aquella familia, mudándose a un pequeño pueblo rural como lo era Nashville y predijo, de cierta forma, que eso no íba a durar mucho tiempo.

—¿Y qué de la nueva chica?— Logan sintió una inmensa curiosidad.

Alex lo miró divertido.

—A que todos estámos interesados por saber más de la nueva chica, eh. Lo único que sé es que tiene nuestra misma edad y asistirá al mismo curso que nosotros en el Instituto. — Logan le dió un mordisco a su pizza pero, en ese mismo momento, notó como Alex observaba a sus amigos con una sonrisa algo descarada.

—¿Qué sucede?— quiso saber él, mientras sus amigos intercambiaban miradas extrañas; sabía que le estaban ocultando algo. —. ¿Alex?

—¿Le doy la noticia?— masculló él, completamente divertido por la situación. Sus amigos lo alentaron y fue cuando se volteó para observarlo a la cara.— ¿Te digo la mejor parte?

—Hazlo de una vez.

—Adivina a donde van a vivir...

No entendía porque pero Logan no pudo imaginarlo.

—¿Dónde? Deja de dar tantas vueltas.

—¿Tienes presente la casa junto al mercado, verdad? ¿La que hace diez años que está en venta y nadie se ha dignado a comprarla?— Entonces, a Logan le cayó la ficha luego de tanto tiempo.—. Tienes nuevos vecinos, Palmer.

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