sábado, 11 de mayo de 2013

Tú no existes.

Recomendación: Cuando lea esto ponga la canción A drop in the ocean- Ron Pope.
Por alguna razón, siento que él es especial. Siento que él es lo que siempre busque y sin querer lo encontré. Él no sabe lo importante que es para mí, él ni se imagina que tanto siento por él. ¿Y, sabes? No quiero decírselo nunca. Es como un amor platónico, le miro, le quiero sin esperar que me corresponda, pienso él t
odo el tiempo, tal vez piensen que es un amor triste, y puede que con el tiempo lo sea, pero ahora, ahora es un sentimiento muy especial que me gusta sentir.

Elizabeth Damián 


Tú no existes.

No, no vengo a escribirte toda la historia, solo vengo a enseñarte mi cuaderno, lo guardé, pensé que te sería útil cuando crecieras, cuando me dijeras: Leah, me enamoré. Sé que me adelantó, pero cuando me digas eso seguramente saltaré a ti, te abrazaré y te diré: Ya estás lista para leer mi cuaderno. Seguramente reiré al recordar que hice lo que en este momento te estoy escribiendo, aún eres pequeña, juegas con barbies y abrazas al oso “cadiñoso” aún vas y corres con mamá para que te arrulle, aún no sabes pronunciar bien la “erre”. Quizás las hojas ya estén amarillas puesto que yo tengo 19 años y tú apenas 2 añitos. 

Me das tanta ternura, que me da miedo que alguien te lastime, que te pueda llegar a herir. No sé bien qué o por qué escribo esto, pero sin una explicación estoy haciéndolo. 

No te contaré mi historia, pero sí lo que sentí.

Fue algo totalmente mágico casi sin explicación, sus deslumbrantes ojos cafés hicieron que me quedará atónita. No era un chico sumamente atractivo, pero te puedo decir que era como un ángel. Noble e inocente. Su piel morena y su rostro varonil. Su voz gruesa y su mirada firme. Su presencia me hacía temblar y que mi rostro ardiera de pena al verlo pasar, sudaba mi frente y mis manos, él era el culpable. No sé cómo diablos hizo que yo me enamorará de él, yo solo estaba concentrada en estudiar, cuando tengas mi edad y compruebes cómo son pá y má verás que será cierto lo que te digo. Mi nombre se veía increíblemente hermoso cuando él lo pronunciaba Leah…Le- ah…l-e-a-h todavía siento un circo de mariposas al recordar lo hermoso que se veía, su perfume en las mañanas, una droga que me provocaba una seria adicción, era muy inteligente, su mayor sueño era ser doctor. Al ver su nombre en algún lado mi corazón palpitaba tan fuerte que al grado que llegué a pensar se me salía el corazón. En ese momento odiaba pero al mismo tiempo amaba al destino, me ponían con él en todo momento, trabajos, juntas, pláticas, reuniones, bailes, blah. Nos dimos besos inocentes, bajo la lluvia y corríamos como unos niños al jugar en charcos. Nos amábamos.

Me sentía tan nerviosa, pequeña, tan pero tan nerviosa que mis pies bailaban solos, al igual que mis manos. A sí pasaron cinco años, de uno de los amores más puros, lindos y sinceros que jamás existirán. Nuestro ritmo de vida nos separó, ya entrabamos a la universidad, todo sería totalmente diferente. En varias ocasiones nos volvimos a ver, pero ninguno de los dos se atrevía a hablar. 

Un día lo volví a ver con chica, atractiva hasta los pies, no estaban en una situación cómoda para mí, por la forma y la agresividad salvaje como la tomaba, la besaba y la acariciaba decía claramente que no era amor, apostaría en decir que ni siquiera él sabía cómo se llamaba aquella chica pelirroja. Rompí mi vaso de la fuerza provocada por el coraje que me abundaba acompañado por tristeza. Todas las miradas me captaron, salí corriendo y aguantando un poco mis lágrimas, me puse roja, caminaba sin rumbo fijo, bajo la lluvia que me acompañaba.

-Leah ¡DETENTE POR FAVOR!- gritó aquella gruesa y varonil voz.

Decidí ignorarlo y apresuré un poco más el paso, cuando mi brazo fue jalado por la fuerza, me detuve abruptamente.

-Déjame Joseph- 

-No quiero que digas nada, solo necesito que me escuches unos minutos Leah.-

-Dime lo que tengas que decir, que no tengo tu tiempo.-

-Perdona si hago esto, lo estoy haciendo demasiado tarde, nunca tuve el suficiente coraje de decirte cuanto te amo, tenía miedo, y sé que no soy lo suficiente para ti, tu eres todo lo que puedo llegar a anhelar, te amo. No sé si esto está bien o está mal pero te amo y quisiera decir todos los te amo que debí haberte dicho todo este perdido tiempo, te perdí por mi absurda cobardía, e hice esta carta para que te des cuenta de lo mucho que te amo, porque te amo, te amo y te amo Leah. Hubiera querido hincarme ante ti, sacarte un anillo de compromiso y pedir que me esperaras hasta que tuviéramos un plan de vida juntos, el día de nuestra boda bailar como en esas reuniones, la noche de bodas hacerte el amor, con tanto cariño y amor, que no podría hacerte más feliz. Te hubiera correteado por todo el jardín haciéndote cosquillas, seríamos un par de niños. Lo único que puedo darte- se corto su voz empezando a llorar- lo único que puedo darte es esta carta- Me besó en la frente y posteriormente bajo su boca al tamaño de la mía y nos besamos, creando un nuevo mundo- y este beso de despedida, bajo la lluvia que te acompañará a casa.-

Me quedé atónica viendo a ese hombre que yo tanto amaba, hasta sus más pequeños errores, correr bajo la oscuridad, nunca supe más de él, no sé si murió o no existía, era como si él no existiera.

Quizás mi cuaderno continué, con todos los escritos que te he puesto y al final esta historia, me preguntarás por qué no me pusiste primero la historia y después los escritos, pero te diré solamente quería mantenerte al filo de mis sentimientos. A lo mejor él y yo nos volveremos a cruzar, el destino nos separa, pero a quienes en verdad deben estar juntos, siempre los volverá a unir.

Cuando lo termines de leer, te regalaré un cuaderno y te diré: Ahora escribe tu significado de amor.

Tal vez sea más grande de lo que yo sentí. 

No sé si esto tenga continuación y tenga que remediar mi frase: Tú no existes.

Escrito por: Gabriella Ceballos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...