domingo, 5 de mayo de 2013
"Rumor has it..." Capítulo III.
Me miré otra vez frente al espejo, observando mi ropa. Jessica, me había dicho que usar hoy. Por lo que vi como los ajustados jeans blancos se ceñian a mi cuerpo y la no tan holgada camisa de lana roja, unas sandalias doradas y un bolso a juego, que ella había sacado de su armario. Observe mi cabello, que caía en picada, salvaje, y...¿se veía bien?. No sabía maquillarme, por lo que ni siquiera hice el intento. Muy bien, era hora.
Al entrar a la cocina, me senté sin dudar frente a Shellby, que no levanto la mirada, pero cuando lo hizo su expresión, causo cierta satisfacción en mi interior. Su boca estaba abierta y sus ojos estudiaban mi ropa, como si fuera algo del otro mundo.
-Oh por Dios, Ainhoa...-comenzó a decir. Sonreí, me bebí de un sólo trago mi vaso de jugo de naranja y me fui de allí, ella le iría con el chisme a mi padre, así que no hacía falta quedarme por más tiempo. Escuche las voces de unos chicos que venían detrás de mi, y luego alguien tomo mi muñeca y hizo girar, y allí estaba Chris, sonriendo con su blanca dentadura, se acerco muy rápido y depositó un beso en mi mejilla, ¿Qué demonios? lo observé extrañada mientras fruncía el ceño.
-Una semana, comportándote como mi hermana, así saluda ella, nada de cosas de chicos-dijo con una sonrisa juguetona. Si hubiera sabido esto, no habría aceptado. Gruñí por lo bajo y seguí caminando a su lado. ¿Comportarme como una chica? Eso incluía saludarlo besando su mejilla, abrazarlo e incluso permitir que me defendiera si era lo que él quería, yo no podría pelear, ni siquiera jugar junto a mis amigos. Maldición, ¿en qué demonios me metí?. Observé a mi mejor amigo, que tenía esa sonrisa encantadora que tanto odiaba, esas que esbozaba cuando quería conseguir algo y como no era de extrañarse, todos quedaban convencidos de lo que decía el chico estrella. Fruncí el ceño al ver como los chicos nos veían llegar, no se habían dado cuenta que se trataba solo de mi, no de otra chica, ¿tanto era el cambio?. Cuando llegamos hasta donde estaban ellos comenzaron a murmurar.
-Oh maldita sea, cállate Thomas-dije al ver a mi robusto amigo murmurarle algo a Christian, me miro atónito. Sus oscuros ojos se abrieron de par en par y cruzó los brazos sobre su pecho.
-Nhoa...¿en serio, eres tú?-preguntó Vince, era más alto que Chris como por 15 centímetros y eso era mucho. Sus ojos café me observaron.
-No, es un holograma-respondí seca. Levantó su mano derecha y desordenó mi cabello mientras sonreía, solo pude gruñir y apartar su brazo de un manotón.
-Ya dejenla-dijo Chris y posó su brazo, protectoramente, sobre mis hombros. Lo sacudí. No me sentía cómoda, me parecía que todos me estaban dejando de decir algo-. No lo olvides, nada de peleas-Me guiño el ojo y se alejo trotando por el pasillo.
Genial, este día iba a ser muy largo. Ignore como murmuraban mientras caminaba por el pasillo, en dirección a mi clase.
No sabía si estaba feliz ó decepcionada, a pesar de que había cambiado, seguían hablando de mí, cosa que me molestaba muchisimo. Pero no podía evitar sentir satisfacción, al ver los rostros perplejos, demostrarle al resto que yo podía ser como quería. Continúe mi camino a la cafeteria, dejando atrás cualquier pensamiento negativo, no necesitaba que alguien se diera cuenta.
-Así que es cierto-esa chillona y asquerosa voz. Me giré sobre mis talones, encarando a Tiffany Hamilton, la prototipo de barbie de mi escuela. Cabello rubio, desteñido por su puesto, ojos verdes, de un color vomito. Ah y no olvidemos su esqueletica figura, que dejo de ser esbelta una par de años atrás-. La oruga se convirtió en una mariposa-dijo con una sonrisa maliciosa entre sus labios. Maldit sea, podría agarrar su cabello y limpiar la escuela entera con ella. Sí, podría, pero no lo haría. No podía. La fulmine con la mirada, maldita plástica- ¿Qué? ¿No tienes nada que decir, marimacho?-escupió la último palabra con tanto odio, que estuve a punto de lanzarme sobre ella.
-Cierra la boca, Hamilton. Antes de que...-me callé ante la amenaza. ¿quué podría hacerle? Por un demonio, la golpearía, Chris no se iba a enterar. Avancé hacía ella, con toda la intención de arrancarle su preciada cabellera desteñida, pero choque con un fuerte pecho, que me hizo desestabilizarme e irme de espalda, unos brazos me rodearon antes de caer de culo, contra el suelo. Observé molesta a Chris, que intentaba hacerme callar mientras mis insultos iban de él a Tiffany. Maldito traidor, esta me las iba a pagar-. Suéltame de una maldita vez, Christian-dije antes de fulminarlo con la mirada. Sus brazos se aflojaron y me liberó de su agarre. Pasé las manos por mi cabello, intentando tranquilizarme. Intento fallido. Chris se quedó viendo de brazos cruzados.
-Cumple con la apuesta, sólo eso debes hacer-me dijo irritado.
-Estoy harta de tu maldita apuesta-dije exasperada, ya me estaba terminando de arrepentir.
-Y sólo es el día 1, te queda toda una semana por delante-dijo con un brillo malicioso en su mirada. Golpeé su pecho con mi puño cerrado, se dobló un poco y dejo escapar un gemido. Atrapo mi muñeca con una de sus manos y me acercó a él, para susurrarme algo en el oído- Deberías dejar de hacer eso. Hay un chico, al otro lado del corredor, que cree que eres la chica más linda que jamás haya existido-el calor inundó mis mejillas, ¿en serio, le parecía linda a alguien? ¿Cómo demonios Chris sabía eso?
-Cállate-le dije, intentando ocultar la vergüenza. El sonrió triunfante, como si hubiera demostrado su punto. Intente ver por encima del hombro de mi amigo, sin que se diera cuenta, pero no había nadie. ¿Era en serio lo que había dicho, ó sólo me había engañado para que la rabia abandonara mi cuerpo? Por supuerto que era eso, ¿qué chico con escrúpulos se fijaría en una marimacho?. Suspiré, Día 1, sólo quedan 6.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

ME ENCANTAAAAAAAAAAAAAAA♥
ResponderEliminar