jueves, 30 de mayo de 2013

"Rumor has it..." Capítulo IX

No hizo falta darme la vuelta para darme cuenta que alguien me venía siguiendo. Supuse que sería Christian ó Vince, incluso podrían venir juntos. Seguí caminando decidida a tratarlos con indiferencia. Se habían vuelto totalmente molestos, en lo que estar juntos trataba. Las calles frente a mí, estaban poco iluminadas, por varios fusibles quemados. Si lo veías de cierto punto era terrorífico, pero como yo no tenía mucha imaginación que volara de esa forma, no me causaba efecto alguno. Giré sobre mis talones, para ver si los chicos aún me seguían, pero me encontré con un tipo alto, piel sucia, como si nunca hubiera visto un jabón en su vida. Su ropa olía fuertemente a alcohol y su barba, que parecía un basurero municipal, a decir verdad, era larga, llegando así hasta su clavícula. Él me sonrió, dejando ver sus amarillentos dientes, probablemente de fumador. Ahogué un grito, antes de que pudiera abrir la boca. Observé a mi alrededor, no había nadie cerca. 

-No...t...tengo dinero-comencé a desabrochar el pequeño y delicado reloj, que Jessica me había relagado cuando fuimos de compras, que estaba en mi muñeca-Sólo esto...

Dejó ver su extraña sonrisa y negó con a cabeza.

-Quiero algo de ti y no es dinero-gruñó, su voz era gruesa y parecía inestable, probablemente por efectos del alcohol.

Maldición. El hombre dió una paso hacía mí, casi al igual que yo retrocedí uno. Me fulminó con la mirada y rápido tomó mi brazo, acercándome a él. Mi corazón palpitó desenfrenado, preso del pánico. Podría golpearlo y correr, y ¿si estaba armado? No tendría ninguna oportunidad. Le apropiné un buen empujon con mi mano libre, trastabilló pero no alcanzó a caerse y tampoco a soltar mi brazo. Seguí golpeandolo, pero el hombre sólo sonreía, y tiraba de mí hacía un callejón sumido en la completa oscuridad.

El estruendoso ruido de una motocicleta absorvió el completo silencio, al igual que nuestra atención. 

-¡Detente!-grité suplicante, la motocicleta que había pasado por nuestro lado a una vélocidad superior a los 100km/h frenó vacilante, no mucho más lejos. Se devolvió hasta quedar muy cerca y el conductor bajo de ella. Me observó y luego se quitó el casco. 
Mierda. Daniel. Se acercó sin vacilar y el tipo gruñó y apretó su agarre, haciendome doblarme un poco por el dolor. 

-Dejala ir-espetó Daniel serio. 

-Ella es mía-dijo el tipo con su raro tono de ebrio. 

Fue cuestión de segundos, Daniel se dió me dia vuelta y luego se regresó rápido, golpeó al tipo en la mandíbula, que cayó al suelo, noqueado. Supongo.

La última persona que pensé que vería sería a él, y allí estaba, frente a mí. Con una sonrisa triunfante y pura soberbia en su mirada. Resoplé. 

-De nada-lo escuché murmurar. 

-Ehh...Gracias-dije bajito. Me enseñó la larga fila de dientes blancos. Joder. No podía ser tan sexy. Tenía que irme, y rápido. Me dí media vuelta y comencé a caminar, no había dado ni 2 pasos y Daniel tomó mi brazo, haciendome girar y quedar muy cerca de él.

-No tan rápido-dijo, entre risas. Dios, no debería permitir que él se acercara tanto y mucho menos estar presa entre sus brazos, como ahora. Pero soy víctima de las hormonas-. Verás, un caballero, como yo, no puede permitir que una señorita en apuros, como tú, camine sola por la calle de noche. Van en contra de mis principios. 

-¿También va en contra de tus principios no dejar de decir estupideces y cursilerias? Aparta tus brazos de mí-dije cortante. Dejó de sonreír, pero no me soltó. Cerró los ojos y luego suspiró. 

-No, pero si va en contra de ellos no saber tu nombre-Continuó estando serio. Pero no aflojo su agarre, en ningún momento.

-Nhoa...-dije, sonrió un poco-Ainhoa-corregí luego. Caminó hasta su moto y subió sobre ella. Comencé a caminar, qué día.

-Ainhoa, no tengo toda la noche. Sube-Me giré para verlo. Si seguía sonriendome de esa manera me iba a convertir en un charco, en cualquier momento. 
}
Lo obedecí y me acomodé como pude detrás de él, en el estrecho asiento. Rodeé su cintura con mis brazos, tratando de no acercarme demasiado, sólo lo suficiente. Tomó mi manos y les dió un pequeño apretón. Pude sentir el calor inundar mis mejillas, agradecí que estuviera de espaldas a mí.

-Ponte esto-me pasó el casco, que descansaba frente a él. Luego desabrochó su chaqueta de cuero y la extendió hacía mí-y esto-Agregó. La tomé vacilante, tenía frío y ir en moto no era exactamente el mejor lugar para mantener el calor. Deslice mis brazos dentro de ella y finalmente cayó sobre mis hombros.

Podía sentir el viento, que alborotaba mi cabello, la parte baja, que no estaba cubierta por el casco. Se detuvó en el semáforo y señaló hacía la derecha, supongo que preguntando hacía dónde debía ir. Asentí, cuando giró a verme.-¿Dónde me dijiste que era?

-Calle 97. Sigue por la Interestatal-Casi tuve que gritar. En menos de 5 minutos estabamos frente a mi casa. Observe la casa a oscuras. No había nadie. Me baje de la motocicleta, luego de haberme quitado el casco. Se lo devolví con una media sonrisa-Gracias-dije, luego comencé a quitarme la chaqueta. La mano de Daniel me detuvó.

-Consérvala-Una los extremos de su boca se curvó, con una media sonrisa. Luego se bajó de la motocicleta, acercándose a mí-. Te luce más que a mí-Sus brazos desnudos, dejaronn ver un tatuaje en su hombro, no pude hallarle la forma. ¿Cómo no podía tener frío con tan poca ropa?. Sus manos atraparon mi cintura, y me acercó a él, como si de un juguete se tratase. Sus ojos se oscurecieron más, como si eso fuera posible. Dejó de mirar mis ojos, para centrar su atención, en lo que me parecía a mí, mis labios. Se acercó sin vacilar. Mierda. Iba a besarme. 

Baje la mirada, destruyendo cualquier intento de unir su boca con la mía. Una risita se escapó de su boca, mientras negaba con la cabeza. Alejándose de mí. 

-No puedo aceptar esto, pero gracias por el aventón. Te debo una-me quité su chaqueta y se la lancé, él la atrapó. Y yo no espere más para correr a resguardarme, dentro de mi casa. 



Observé anonadada la camioneta negra estacionada frente a mi casa, el chico descansaba su cabeza sobre el volante. Suspiré. Aunque quisiera discutir, ya se me había pasado la molestía que ayer conservaba, con el sin fin de emociones por una noche. Mierda Ainhoa, no pueden pasarte tantas cosas, es casi imposible. Me dije a mi misma, en un intento de tranquilizar mi desesperado corazón, que palpitaba con fuerza contra mi pecho. ¿Estaba nerviosa por Chris ó por contarle a Chris el incidente con Daniel? Debatí en mi mente. Dedicá hacía mí, una mirada fría y frustrada, a mi parecer. Se estira un poco y abre la puerta del pasajero, sin bajarse, indicándome así que me suba. Obedezco en silencio. Deseé por décima cuarta vez que el incómodo silencio que frecuentaba últimamente nuestra relación se alejara pronto. Me estaba volviendo loca, no en el buen sentido. Chris suspiró. 

-Supongo que te debo una disculpa...-murmuró-¿Cómo volviste a casa? Te buscamos como locos.

-Oh, me dieron un aventón-Una pequeña sonrisa se dibujó en mi mente. Venganza. 

-¿Se puede saber quién? Thomas no fue-estaba serio, realmente serio.

-Daniel Rizzoti-me encogí de hombros como si fuera la cosa más normal del universo. Sabía que eso iba a fastidiarlo lo suficiente. 
Enarcó una ceja y una dura línea oscureció sus labios. Misión cumplida. Tuve que morder mis mejillas por dentro para suprimir una sonrisa que quería florecer en mi rostro.

-¿Alguna otra pregunta?-pregunté con una pequeña sonrisa maliciosa. Chris frunció el entrecejo. 

-¿Estas considerando salir con ese idiota, Ainhoa?-Mierda. Estaba realmente molesto. Lo sabía, por el tono de su voz. Eso y que sólo me llamaba por mi nombre cuando se trataba de algo realmente serio. 

-¿Y qué si fuera así?-espeté. No lo estaba haciendo, bueno...no conscientemente. Necesitaba a alguien que me llevara hasta casa, eso ó que volviera a ocurrir lo del tipo borracho. No vayas a decirle nada a Chris, me recordé a mi misma.

-Sólo busca meterse en tus pantalones, eres mejor que eso, Nhoa-Tomó mis manos entre las suyas. Supongo que estaba preocupado.

-No veo la diferecia de ti cuando buscas a ese montón de chicas-Eso fue un golpe bajo, yo lo sabía. Su mirada herida me confirmo lo que ya sabía. Soltó su agarre y yo sólo baje la mirada.

-¿Eso crees de mí, que soy un hijo de puta que busca a chicas menores que él porque no es lo suficientemente hombre para conseguir una de su edad?-Me quedó en silencio. Daniel debía tener unos 18 ó 19. Quizás más, había perdido un par de años de escuela, según había entendido-Contéstame, Ainhoa-la urgencia en su voz era evidente. Mierda. ¿En qué momento se volvió esta conversación tan seria? Yo no quería nada con Daniel, tenía muy claro eso. Chris era increíblemente atractivo, por eso el montón de chicas a su alrededor. Sí, no había tenido una novia seria pero eso no lo convertía en un idiota. 

-Yo...no quise decir eso-¿En qué lío me había metido?

-Ya, dejalo así-dijo cortante antes de encender el automóvil. 

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