domingo, 12 de mayo de 2013

"Rumor has it..." Capítulo IV.


Rode los ojos al verme sentada en el sofá, entre mi padre y su esposa. Que rebozaban de alegría. Shellby, estaba convencida de que mi cabio era a causa de su influencia y mi padre se mostraba un poco extrañado, pero feliz de que me comportara más como una chica. Era viernes por la noche, y aunque los chicos me habían insistido para ir a una fiesta, preferí dejar las miradas indiscretas de todos a un lado, y quedarme en casa, con un par de miradas indiscretas, pero era menor la atención. Escuché el timbre de la casa, pero mi padre se me adelantó y fue hasta la entrada, a ver quién era. Un minuto después venía caminando sonriente, con Chris a su lado. Suspiré irritada, el último par de días había estado molestando más de la cuenta y comenzaba a volverse fastidiosa toda su atención centrada en mi, siempre asegurándose que cumpliera la apuesta. Le dediqué una falsa sonrisa, que él correspondió con una carcajada fuerte. Mi padre esbozó una media sonrisa, como si entendiera mucho. Luego se sentó nuevaente a mi lado. Chris, señaló la cocina, me levanté y lo seguí. No me había dado cuenta de lo arreglado que estaba, hasta que estuvo bajo las luces de la cocina. Una camisa azul eléctrico, con las mangas recogidas hasta sus codos, y unos jeans negros. Su cabello desordenado y sus ojos que resplandecían con la ayuda de la camisa.

-Ve a vestirte, vamos a una fiesta-dijo sin abandonar su sonrisa. No podía librarme de él tan facilmente, debería haberlo sabido.

-No tengo ganas de salir...-comencé a protestar.

-Comportarte como mi hermana-dijo serio-, nunca deja de salir los viernes por la noche-volvió a esbozar su sonrisa triunfante, de ganador. Gruñí por lo bajo. 



Maldije como por décima vez una vez que llegamos a la casa de Vince, estaba repleta de personas. Supongo que sus padres estarían de viaje, y vaya sorpresa se llevarían cuando regresaran. Aparte ese pensamiento de mi mente en cuanto sentí la mano de Chris apoyada en la parte baja de mi espalda, estaba abusando. Sólo 4 días más y haría que se arrepintiera el resto de su vida. Relaje un poco al ver al resto de las chicas que me observaban con envidia. Eso me hizo sonreír. Observé a mi apuesto amigo, a mi lado. El chico en realidad era atractivo, aunque no me sentía atraida de esa forma por él, tenía que ser sincera. Alguien paso corriendo junto a mi y me hizo trastabillar, los fuertes brazo de Chris rodearon mi cintura y me llevaron rapidamente a su costado antes de tuviera un segundo para pensar en estabilizarme. Me sonroje ante la cercanía, y baje el rostro, en un intento de ocultar el rubor de mis mejillas. Escuché la melodiosa voz de mi amigo y me estrujo entre sus brazos, antes de aflojar su agarre. Mire mis zapatillas y alejé un poco, dandome cuenta de la poca distancia que existía entre nosotros. ¿Cómo me afectaba tanto, y para él era tan normal? Debía mejorar eso ó comenzaría a ser una molestía antes de que me diera cuenta. 4 días, sólo eso....

-Nhoa, que bueno que viniste-la alegre voz de Vince me sacó de mis pensamientos. Se acercó para besar mi mejilla, yo gruñí ante la muestra de afecto, odiaba que hicieran eso. En ningún momento la sonrisa abandono sus labios, luego estudió mi cuerpo, cosa que me hizo sentirme aún más incómoda. Carraspeé, intentando demostrar mi punto. Mi amigo se sonrojo y saludo a Chris, que seguía a mi lado, con su brazo a escazos centimetros del mío. 

Una chica rubia, que desconocia, se acerco a Chris y tomó su brazo, haciéndolo seguirla. Lo observé irritada, me había arrastrado a esta fiesta para dejarme sola. Genial. Vince rodeó mis hombros con su brazo y me obligó a seguirlo dentro de la casa, que estaba repleta de adolescentes ebrios. Observe a parejas en el sofá, del gran salón de la madre de Vince, y como lo único que evitaba que tuvieran relaciones allí mismo era la ropa. Cuando estuve segura de que no perdería de vista a Vince, me deshice de su brazo, el me observo un poco herido, pero aún así siguió su camino, supongo que al jardín. Habían menos personas, pero el olor a cigarrillo era evidente. Me senté en la barandilla de las escaleras que daban al jardín trasera. Vince fue a la cocina y regresó con un par de vasos, llenos de cerveza. Me ofreció uno y me encogí de hombros antes de aceptarlo. Al menos, comenzaba a sentirme un poco más normal, a pesar de que mi ropa no era la común en mi. Me reí al ver un par de chicas detrás de Thomas, como un par de pollitos con la mamá gallina. Así que el grandulón tendría un poco de acción. Vince siguió mi mirada y sacudió la cabeza con una sonrisa en su rostro. A veces, me sentía mal por esas chicas que caían en la labia repetida de mis amigos, diversión por una noche y al día siguiente, si te he visto no lo recuerdo. Pero la mayoria eran unas zorras y se merecían un poco aquello. Tome un gran sorbo de mi bebida, necesitaba tanto esto. Debería agradecer luego a Chris, por haberme traido obligada. Cerré mis ojos y me recoste en la columna, no estaba cansada, sólo era algo que necesitaba hacer, no creo que pudiera explicarme de alguna forma u otra.

-Tengo una duda...¿por qué el cambio?-la voz de Vince interumpiño mis pensamientos, parecia cauteloso. 

-Sólo una apuesta Vince, la perdí y heme aquí-dije irritada, no me gustaba aceptar haber perdido. 

-Te ves realmente hermosa Nhoa...casi quiero...-se quedo callado por un momento, suspiro y paso sus dedos entre su cabello rubio. ¿Queria qué? Decidí ignorar el comentario, después de todo, siempre tenían comentarios sin sentido que yo no lograba entender.

Puse los ojos en blanco y me bajé de la barandilla, necesitaba otro vaso de cerveza, así que fuí en busca de él. Un chico que desconocía estaba sirviendo las bebidas del barril. Silbó al verme y estudió mis piernas como si fueran un trozo de carne. Idiota. 

-¿Se te perdió algo?-espeté. 

Su mirada cayó de soslayo hasta el suelo, como pensando bien qué decir. 

-Tu nombre, no recuerdo que nos hayan presentado.-dijo con una gran sonrisa entre sus labios. Era alto, casi tanto como Chris y Vince, de hombros anchos y musculosos, mandibula con una forma rectangular y nariz perfilada, ojos oscuros, como la noche. Parecía amistoso, pero luego volvió su mirada a mi cuerpo, y comenzó a mirarme, otra vez, como si de un trozo de carne se tratara.

-Ni siquiera lo intentes-dije tajante, antes de pasar por su lado y propinarle un buen empujon antes de llenar mi vaso de cerveza. 

-Perra-murmuró y luego paso por mi lado. Odiaba ese tipo de chicos. Mis amigos también eran así, yo lo sabía. Pero jamás se habían comportado de esa forma conmigo, lo cual agradecía enormemente. 

Avancé entre las personas que se encontraban en la sala, más de la mitad estaba flirteando y la otra mitad estaba metiendose mano mientras bailaban. Rode mis ojos y ví a Chris besando a la chica rubia, no era la primera vez que algo así ocurria, por lo que decidí ignorarlo. Les dí la espalda, sólo para encontrar a Vince, con su lengua en la garganta de una chica morena, que me parecía vagamente familiar. Asqueroso. Suspire y le di un gran sorbo a mi cerveza, que parecía estar llegando a su final. Giré para encontrar al chico de las cervezas, que me observaba como un águila que caza su presa. Me estremecí ante aquel pensamiento. Jamás había tenido este tipo de problemas, y tampoco podía pelear ó algo parecido por la patética apuesta. Observe el suelo, en un intento de olvidar eso. Cuando levante la mirada el chico no estaba allí. 

-¿Se te perdió algo, Cenicienta?-una voz ronca susurró en mi oído, me giré rápido para encontrarme con él. Estaba muy cerca de mí, tanto que podía notar como su barbilla mal afeitada tenía rastros de la barba que comenzaba a salir y que sus ojos no eran negros, sino marrón muy oscuro. Me aleje al notar la cercanía, por el calor que sentí, supuse que estaba sonrojada. Agradecí la oscuridad, que supondría no iba a delatar el rubor de mis mejillas. 

-Creí haberte mandado al diablo hace un rato-dijo con una sonrisa entre mis labios, este era del tipo que no puede aceptar el rechazo. 

Se puso serio, pero no abandono su postura confiada, más cerca de lo que hubiera preferido. 

-No atrases lo inevitable, preciosa-tomó mi mano, la suya se sentía rasposa y fuerte, entre mis delgados dedos.

-No lo repetiré 2 veces. Alejate de mi-dije mientras me liberaba de su agarre. 

-Quizá no sea hoy, pero vas a caer-dijo antes de alejarse. Pensé que había sido por mi, hasta que sentí una mano apoyarse en mi espalda. Giré para encontrar a Chris, serio y con un muy desordenado cabello. 

-¿Te estaba molestado ese tipo?-su voz era cautelosa. Frunció el ceño al ver por donde el chico se había ido.

-Lo tenía todo bajo control-dije con una sonrisa, intentando parecer confiada, pero no estaba muy segura de eso. 

-Es hora de irnos-murmuró y luego tiró de mi brazo, para que lo siguiera. 

No tuve oportunidad de despedirme de Vince. Chris estaba apurado, vaya Dios a saber por qué. Camine a su lado, en silencio. Su humor había cambiado de una forma tan rádical, que me cuestionaba cuál había sido la razón. Una fría ráfaga de viento nos envolvió a ambos, los vellos de mis brazos se erizaron, me estremecí. Era una noche de casi entrado el verano. Lo común era que hiciera calor, por eso no había dudado en salir sin abrigo. Chris notó como me estremecí y posó su brazo sobre mis hombros, el efecto fue casi inmediato. Le dediqué una sonrisa de agradecimiento. Chris me acercó un poco más a él, lentamente. Como si dudara en mi reacción. Me deje llevar. Tenía frío y estaba agotada, sin ningún ánimo de discutir. El chico a mi lado iba serio. Algo de verdad lo había molestado. 

-¿Ha pasado algo?-pregunté inocente, como si nada ocurriera.

-No ha pasado nada, sólo estoy cansado-dijo aún serio, pero me dedicó una medio sonrisa, ó eso me pareció a mi. 

El resto del camino estuvimos en silencio, con una tensión palpable en el ambiente. Al llegar a mi casa, me despedí y subí a mi habitación, completamente exhausta. 

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